Koyo, colores de otoño en Japón

Aunque en Japón es mucho más famosa la primavera con los intensos colores que, desde el blanco al rosado, inundan los campos de cerezos (la Sakura), los paisajes de otoño no tienen nada que envidiarle. Es más, en opinión de los propios japoneses, esta es precisamente la estación de año donde sus jardines brillan con mayor esplendor.

Si la primavera tiene la Sakura, el otoño nipón presume del Koyo, un apalabra cuyo significado literal es el de “hojas rojas”, una nueva manifestacuión de la sensibilidad de los japoneses y su veneración a la naturaleza.

El protagonista no es el cerezo, sino el arce, el gran árbol en torno al cual se reúnen japoneses de todo el país en los jardines públicos o privados. Es el momento de celebrar el momiji-gari, el festejo del avistamiento de las hojas de arce.

Pero el koyo es una celebración más tranquila que la Sakura. De hecho, se prolonga más en el tiempo ya que las hojas del arce permanecen más tiempo en los jardines, creando alfombras rojas, ocres, amarillas, marrones y de infinitas tonalidades, y cayendo lenta pero inexorablemente de las ramas. Un ritual que es contemplado con admiración por los sensible sojos de los japoneses.

En el espectáculo de las hojas secas y sus colores tan hermosos participan también otros árboles como el milenario ginko y sus destellos dorados. El koyo se disfruta desde septiembre a noviembre, antes de la llegada del verdadero frío, en cualquier rincón de las ciudades donde hay aun árbol, aunque lo ideal es sumergirse en la naturaleza salvaje para apreciarlo en toda su magnitud.

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