El parque de atracciones del Prater, en Viena

El  parque de atracciones más antiguo del mundo se encuentra en Viena. Es el legendario y elegante Prater con su gran Noria, el popular espacio de recreo que se levanta en la Donauinsel, una gran isla en mitad del curso del Danubio a su paso por la capital austriaca.

En realidad el Prater de Viena fue originalmente un gran coto imperial de caza hasta que, en 1766, fue abierto al público. Un siglo más tarde se inauguró allí el primer parque de atracciones moderno, dominado por la silueta circular del Riesenrad, la noria que en su día asombró al mundo y que hoy sigue dando vueltas ofreciendo a quienes se monttan en ella una deliciosa y encantadora vista del parque y de la ciudad.

La noria gigante del Prater, construida en 1897, es uno de los iconos de Viena. Mide 60 metros de altura y fue inaugurada a propósito de la celebración del 50 aniversario de la coronación del emperador Francisco José I.

Durante los últimos días de la II Guerra Mundial, los bombardeos sufridos por la capital de Austria acabaron destruyendo gran parte de la estructura, que fue reconstruida en tiempo récord, aunque con la mitad de las cabinas que tenía el diseño original. Todos estos detalles se explican en el museo que se encuentra a los pies de la atracción y que se puede visitar adquiriendo la entrada para subir a la gran rueda.

La visita al Prater es muy recomendable, casi obligada en cualquier viaje a Viena. No solo porque se trata de un lugar con mucha historia y encanto, sino también porque la entrada es gratuita y hay muchas opciones de pasar un día divertido paseando por sus avenidas, sus senderos entre los árboles y comiendo algo típico en alguno de sus numerosos puestos de comida rápida.

Se puede llegar al Prater en transporte público, metro o autobús, desde cualquier parte de la ciudad.

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