Un crucero por el Guadalquivir

Cuando se habla de cruceros a menudo se comete el error de ignorar el encanto de los cruceros fluviales. En España tenemos la suerte de contar con una serie de ríos navegables que nos brindan la oportunidad de descubrir paisajes maravillosos y ciudades encantadoras.

Uno de estos ríos es el antiguo Betis de los romanos. El crucero por el Guadalquivir que nos descubre lo mejor de Andalucía, desde Córdoba y Sevilla hasta su desembocadura y las marismas del Parque Nacional de Doñana.

 

Normalmente, y debido al duro estiaje que sufre este emblemático río, los cruceros discurren por el cauce bajo, es decir, desde el puerto de Sevilla hasta el Golfo de Cádiz. En este trayecto se pueden admirar los tesoros de la capital hispalense, desde la Torre del Oro a los puentes más famosos, antes de que el barco navegue río abajo,  adentrándose en la provincia de Cádiz y llegando al mar en Sanlúcar de Barrameda.

Estos cruceros han sido diseñados especialmente para este tipo de viajes y ofrecen excursiones que se encuentran incluidas dentro de la tarifa normal. Casi todos ellos operan con el sistema de Todo Incluido, de modo que los pasajeros no deben preocuparse por las comidas, cenas, desayunos y bebidas. No faltan tampoco los espectáculos de animación y otras actividades.

Un crucero especialmente indicado para parejas, aunque cualquier tipo de viajero podrá disfrutar de él, disfrutando del placer de la navegación fluvial y de variadas excursiones como visitas al centro de las ciudades, espectáculos ecuestres, visitas a bodegas y cata de vinos.

También hay que señalar que muchos de estos cruceros combinan río y mar, una modalidad mixta que permite a los viajeros seguir con su periplo costeando el litoral andaluz hasta Cádiz o Málaga, o bien tomando el camino opuesto en dirección a Huelva y el Algarve portugués.

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