La increíble Iglesia de Bet Giorgis en Etiopía

Situado en el pequeño pueblo de Lalibela en Etiopía, el hogar de once asombrosas iglesias rupestres, se encuentra el templo cristiano de Bet Giorgis, tallado en la roca utilizando un solo y gigantesco bloque de granito, con el techo a ras de suelo. Bet Giorgis, o la Iglesia de San George, es lo que queda hoy del fallido intento medieval de crear una nueva Jerusalén.

La Jeruslaén Negra o la Petra Africana son algunos de los nombres que recibe esta localidad gracias a sus impresionantes construcciones, sobre todo esta iglesia cuyos orígenes son explicados con dos leyendas diferentes.

La primera cuenta que fue construida después de la muerte del rey Lalibela en el año 1220 por su viuda, como un monumento al rey santo; la segunda dice que nace de una promesa que el rey Lalibela había hecho a San Jorge, molesto después de ver cómo  el monarca cristiano había construido diez iglesias excavadas en la roca, pero ninguna dedicada a él. Sea cual sea la versión cierta, es la más perfecta de ellas, trazada con una asombrosa precisión geométrica.

A 40 metros de profundidad, con el techo a nivel del suelo formando una cruz griega, Bet Giorgis esconde un interior ascético y austero, pero sobrecogedor. Allí, una cortina protege el Santo de los Santos, frente a la cual monta guardia un sacerdote que muestra libros y cuadros a los visitantes, incluso una réplica del Arca de la Alianza.

La ciudad de Lalibela está completamente aislado del mundo moderno. Sin automóviles, estaciones de servicio o calles pavimentadas, la ciudad vive su pulso diario igual que lo ha hecho en los últimos ocho siglos.

Es en todo caso una ciudad santa en la que una décima parte de su población se dedica al sacerdocio. Aquí tienen lugar diversas procesiones a lo largo del año, extensos ayunos y una atmósfera mística y atemporal difícil de encontrar en otro lugar del mundo.

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