El Monte Roraima y el Mundo Perdido

Parece una imagen sacada de alguna película de ciencia ficción, pero esta maravilla natural es completamente real: es el Monte Roraima, que emerge como un fantasma rodeado de brumas en una zona de selva entre las fronteras de Venezuela, Brasil y Guyana. Se podría decir que esta mole de piedra hace las veces de colosal hito divisorio.

El monte Roraima es en realidad un tepuy, una de esas peculiares montañas tabulares típicas de la región. Esa es su forma: una gran cumbre aplanada casi inaccesible, pues para llegar a ella hay que escalar paredes verticales de 400 metros de altura. Por suerte, hay una ruta artificial en forma de rampa que requiere varias horas de caminata.

El Monte Roraima es el lugar más famoso del Parque Nacional Canaima cuya extensión es de cerca de 30.000 kilómetros cuadrados, un paisaje salpicados de estas curiosas, que se cuentan entre las formaciones geológicas más antiguas que se conocen, algunos con casi dos mil millones de antigüedad.

El régimen lluvioso de la zona ha creado aquí un ecosistema único, que incluye varias especies endémicas como una planta carnívora con forma de jarra y algunas de las cascadas más altas del mundo.

La montaña siempre ha tenido un significado especial, casi mágico, para los pueblos indígenas de esta región, ocupando un lugar destacado en sus mitos y su folclore. También fue la fuente de inspiración para que Sir Arthur Conan Doyle escribiera su famosa novela  El mundo Perdido. No podía haber escenario más evocador.

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