Becherovka, el licor nacional de la República Checa

Cuando a principios del siglo XIX un farmacéutico checo llamado Jan Becher destiló por primera vez una bebida de hierbas siguiendo la receta de un médico inglés no podía imaginar que acabaría convirtiéndose en el padre del licor nacional de la República Checa (con permiso de la cerveza): el Becherovka.

Esta bebida espirituosa de alta graduación se fabrica desde entonces en la bella y elegante  ciudad balneario de Karlovy Vary (Carlsbad), en Bohemia. Así que, aunque solo sea con este pretexto, vale la pena vajar a tan bello rincón del país.

Las calles viejas de Karlovy Vary están salpicadas de fuentes termales con gas carbónico de distintas composiciones a diferentes temperaturas. Algunas de ellas alcanzan los 70ºC. Fue el emperador de Austria-Hungría y la aristocracia que se reunía a su alrededor quienes popularizaron este destino de turismo de salud a mediados del siglo XIX. También fue él uno de los primeros aficionados al becherovka, y pronto fue imitado por sus súbditos.

Hoy los checos beben este licor con prudencia, en vasos pequeños y a temperatura muy baja. Hay también quien lo mezcla con tónica. Ellos saben lo peligrosa que puede resultar esta bebida, que nos engaña con los aromas de más de 30 tipos diferentes de hierbas y raíces y nos sorprende con un final amargo.

En teoría se trata de un aperitivo o bien como digestivo tras las comidas, aunque hay quien simplemente lo toma para ponerse alegre o celebrar algo.

Si viajas a Karlovy vary aprovecha para visitar el museo de la Becherovka para saberlo todo sobre esta bebida. Todo menos su receta que, como en el caso de la Coca Cola, continúa siendo un secreto muy bien guardado.

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