Un Spa en el Mar Muerto

Viajar a Jordania y sumergirte en las aguas más saladas del planeta. Eso es lo que suponen una estancia en alguno de los balnearios a orillas del mar Muerto, un verdadero spa natural en medio del desierto y también un chapuzón en la historia.

En este rincón de Jordania el agua del mar es diez veces más salada que la del resto del mundo. Más que mar, un inmenso lago convertido en una gran salina a 400 metros bajo el nivel del mar. Por eso bañarse en él es muy saludable, siempre que la inmersión no se prolongue más allá de veinte minutos.

 

La sal tiene propiedades muy positivas para la piel humana: la renueva y  le reduce el estrés, gracias al magnesio y potasio.  Si no sabes nadar, no hay problema: ¡Nadie se hunde en el Mar Muerto!

También los lodos del fondo son muy apreciados gracias a sus aplicaciones terapéuticas. Son extraídos para elaborar lociones y productos con los que los turistas son masajeados y tratados en los spas de los hoteles que han proliferado en las orillas del lago salado. El problema es que la demanda es grande y la extracción masiva amenaza hoy con acabar para siempre con este peculiar lugar.

La vacaciones de relax se cruzan aquí con la historia. Aquí resuenan los ecos de las historias bíblicas de Sodoma y Gomorra, el Monte Nebo y la calzada construida por el emperador Trajano. Todavía es posible encontrar importantes vestigios de la Antigüedad, como el Templo de Artemisa o el viejo teatro de Jerash, la llamada Pompeya de Oriente, escenario hoy de un importantes festival anual dedicado a la cultura, la música, la danza y la poesía del mundo árabe.

Salud, relax, historia y cultura. Son los cuatro pilares sobre los que se sostienen los argumentos para viajar al Mar Muerto y sentirse muy vivos.

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