Trier y la Porta Nigra

Uno de los más importantes vestigios de la provincia romana de Germania está en la ciudad de Trier (Augusta Trevevorum), que pasa por ser la más antigua de Alemania. Su gran símbolo es la Porta Nigra, un edificio incluido en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, que en su día formaba parte de las viejas murallas.

Trier se encuentra casi en la frontera entre Alemania y Luxemburgo, y su importancia histórica es enorme, no en vano en sus días de esplendor en la Antigüedad era conocida como “la segunda Roma” por la importancia política que llegó a alcanzar en el Bajo Imperio.


La Porta Nigra no es el único recuerdo de aquella época (también están las termas, el Aula palatina o el anfiteatro), pero sí el más importante y espectacular, que ha llegado hasta nosotros, según la leyenda, gracias a un monje llamado Simeón, que en el siglo XI transformó este colosal edificio en una iglesia de dos pisos. Con esto la Porta Nigra dejaba de ser un edificio militar que no era necesario destruir.

La entrada al monasterio es gratuita, aunque para visitar las plantas superiores hay que pagar una entrada de 2,10€. Como sucede en el Coliseo de Roma, actores vestidos de soldados romanos guían a los turistas por su interior.

 

El nombre de Porta Nigra, aunque huelgue decirlo, proviene del color de la piedra con la que fue construida, que se ha ido oscureciendo a lo largo de los años. Los habitantes de Trier, descendientes de aquellos bravos tréveros sometidos por Julio César, se refieren a este monumento con el simple nombre de “Porta”.

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