Cosas que no sabes de la Torre Eiffel de París

Todo el mundo conoce la Torre Eiffel, la majestuosa torre de hierro que desde su construcción en el año 1889 es el gran símbolo de París y un poderoso imán para turistas de todo el mundo.

No se concibe un viaje a la capital francesa sin la visita de rigor a la Torre Eiffel, subiendo a sus miradores y tal vez comiendo en alguno de sus restaurantes: las mejores vistas de la ciudad de la luz y un auténtico atraco a mano armada para nuestros bolsillos. Sin embargo, esta colosal torre esconde muchos más secretos y curiosidades que tal vez no conozcas.

La Torre Eiffel mide 324 metros, incluyendo los 24 de la antena de radio que corona la estructura y pesa cerca de 10.000 toneladas. En invierno, a causa del fenómeno de la dilatación térmica, la torre puede llegar a medir hasta 18 cm. más. Conservar esta colosal torre cuesta mucho dinero cada año al estado francés, sobre todo en pintura para evitar la oxidación y corrosión. Al fin y al cabo el principal material es el hierro.

Aunque hoy sea imposible evocar París sin la silueta de la torre lo cierto es que Gustave Eiffel ofreció antes su proyecto a otras ciudades (entre ellas Barcelona), que lo rechazaron. ¡Qué poca visión de futuro! La torre fue finalmente concebida para el tiempo que durara la exposición universal de París de 1889, pero se quedó ahí para siempre.

Hoy es el monumento más visitado del mundo con casi 7 millones de visitantes al año y en sus más de cien años de historia ha soportado todo tipo de amenazas, desde un destructivo rayo en el año 1902 hasta un pavoroso incendio en 1956, pasando por las órdenes de Hitler de demoler la torre antes de que el ejército alemán se retirara de París en 1944. Una orden que afortunadamente el gobernador militar alemán de París, Dietrich von Choltitz, desobedeció, para alivio de los millones de turistas que cada año viajan a París.

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