Show de luces en las Cataratas del Niágara

Uno de los lugares más espectaculares y hermosos del planeta se encuentra en Norteamérica, en la frontera entre Estados Unidos y Canadá: son las Cataratas del Niágara de las que ya hemos hablado aquí en otras ocasiones. Una maravilla de la naturaleza que fascina por su fuerza y sus dimensiones, pero que también enamora, por ejemplo cuando aparecen iluminadas en mitad de la noche pintada de mágicos colores.

Aunque es durante el festival de Invierno que el show de luces alcanza su cota máxima de brillo y espectacularidad, todas las noches podemos disfrutar de él en una versión más modesta pero igualmente fascinante.

Poderosos cañones de luz, miles de focos, fuegos artificiales explotando en el cielo, y el ensordecedor fragor de toneladas de agua cayendo. Resulta imposible no sobrecogerse ante esta visión. Es por eso que miles de personas se apretujan cada noche en las barandillas de los miradores para no perderse nada de todo esto.

Gigantescas columnas de espuma se levantan hacia el cielo con colores y dibujos de fantasía: son las minúsculas partículas de agua en suspensión las responsables de ello: ellas cargan con la luz como un ejército volador de microscópicas luciérnagas evolucionando en el are ante las exclamaciones de admiración del público.

Azul, rosado, amarillo, púrpura… El desfile de colores y sensaciones resulta embriagador, y el escenario para este espectáculo, el mejor que podemos soñar.

De modo que si visitas las Cataratas del Niágara no tengas prisa por regresar a tu hotel o a la ciudad donde te hospedes (muchos aprovechan su estancia en Nueva York para acercarse hasta aquí). Vale la pena quedarse un poco más, esperar a que anochezca y obsequiar a tus sentidos con este fabuloso regalo.

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