La comida callejera en Bangkok

En Bangkok, la bulliciosa capital de Tailandia, se vive más en la calle que en el interior de las casas. Por tanto, es muy frecuente ver a la gente, tanto locales como turistas, comiendo en la calle. Y es que en esta fantástica ciudad la comida es barata, fresca y sabrosa.

Los hábitos alimenticios del tailandés, por su forma de vida y el clima del país, se componen de pequeños refrigerios a lo largo del día, por ese motivo es tan común encontrarse tantos carritos de comida ambulante o puestos callejeros en todas partes en los que se sirven manjares de una calidad sorprendente.

Existe el mito de que la comida tailandesa es muy picante, pero si a uno no le gusta o no se atreve basta con decir “no spicy”, dos palabras en inglés que aquí todo el mundo entiende, sobre todo en la capital y las zonas turísticas.

Comer en la calle es una experiencia fascinante por mucho motivos. Para empezar, los turistas se asombran ante la gran variedad de platos y la excelente calidad de los mismos. Es cierto que ésta varía según el lugar que escojamos para comer. El mejor truco, cómo no, es imitar a los locales y acudir a los puestos donde haya cola.

También es muy enriquecedor el hecho de compartir tu comida con los tailandeses, gente abierta y hospitalaria que, aunque no sepan una palabra de inglés o de otro idioma que no sea el suyo, suelen dedicar a los visitantes una amplia sonrisa y mostrar una gran amabilidad.

La consigna es callejear y atacar los puestos que nos seducen por su aroma o porque simplemente nos ha entrado hambre. Algunos puestos de comida ofrecen distintos tipos de platos calientes o fríos; otros están dedicados exclusivamente a una sola especialidad. Todos ellos venden sus delicias junto a bebidas frescas. Tal vez los más llamativos sean los puestos de zumos, donde pelan y exprimen la fruta ante nuestros ojos, o los que venden fruta fresca, tratada con una exquisitez e higiene sorprendentes.

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