El licor tradicional de Grecia es el ouzo. Dicen que su espíritu es como el de los propios griegos: transparente, dulce y ardiente. Se trata de una bebida alcohólica de alta graduación. Nadie que viaje a orillas del Egeo puede dejar de probarlo, como aperitivo o digestivo tras las comidas.
Para los griegos el ouzo representa mucho más: es el aderezo ideal de todas las fiestas y celebraciones, con su aroma característico con esencias de regaliz y uva. Para quien nunca lo haya probado, su sabor recuerda al del anís aunque es un poco más fuerte y peligroso.

Y aunque se produce y bebe en todo el país, para viajar a la cuna y el corazón del ouzo griego tenemos que dirigirnos a la isla de Lesbos, donde se encuentra el emblemático Museo del Ouzo. Allí aprenderemos todos los secretos de su elaboración y seremos agasajados con algunas catas. Sobra decir que se recomienda prudencia ya que este licor se sube rápidamente a la cabeza y las resacas son terribles.
El museo está a cargo de la familia Barbayannis, un nombre bien conocido en todo el país, relacionado con una larga tradición. No hay mayor honor para un griego que poder embotellar su propio ouzo y adornar la etiqueta con su nombre.

Las reglas de la elaboración del ouzo son precisas y estrictas. Asegúrate de que el fabricante las cumple si quieres saborear un verdadero y genuino ouzo griego:
- Debe ser producidao exclusivamente en Grecia o Chipre.
- Debe destilarse a partir de semillas de anís y de la resina procedente de un lentisco indígena de la isla de Quíos, y eventualmente de hinojo, según algunas variedades regionales.
- Debe ser elaborado en alambiques tradicionales de cobre.
- Su grado de contenido de alcohol debe oscilar entre el 55% y el 80% del volumen. ¿Entiendes ahora cuando se dice que el ouzo debe ser consumido con moderación?



