Recorrido por la fascinante costa de Gales

Las recortadas costas de Gales se extienden a lo largo de 1.400 kilómetros en el litoral occidental de Gran Bretaña. Ahora una ruta turística permite descubrir todos sus tesoros escondidos por carretera, en bicicleta, a caballo o a pie, desde la localidad de Chester al norte hasta la aldea de Chepstow, al sur.

Senderistas y caminantes de todo el Reino Unido, aunque también un número creciente de extranjeros, se lanzan cada año a esta aventura que, como si de un Camino de Santiago a la galesa se tratara, cuenta con tramos delimitados, etapas, posadas y albergues para caminantes y, sobre todo, el encanto de la naturaleza y las tradiciones más auténticas de este país.

Además de paisajes de excepcional belleza, la costa galesa ofrece al viajero la posibilidad de sumergirse en su rica cultura, reflejada en numerosos castillos medievales y pequeños pueblos pesqueros: la grandiosa desembocadura del río Dee, el puente por el que se llega a la Isla de Anglesey, el Parque Nacional de Snowdonia o los delfines de la Bahía de Cardigan, entre otros lugares, son verdaderas maravillas que merece la pena descubrir.

De hecho en Gales se encuentra el único Parque Nacional Costero de Gran Bretaña, el de  Pembrokshire. Aquí el viajero descubre vertiginosos acantilados y preciosas playas de arena blanca.

Por todos estos motivos y por ser prácticamente la única ruta de estas características en el mundo, que permite caminar a lo largo de todo un país descubriendo cada rincón de sus maravillas naturales y culturales, Lonely Planet ha reconocido como uno de los 10 mejores destinos de 2012. Un secreto para descubrir.

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