Holanda y el fin del “turismo del porro”

Miles de personas de todo el mundo viajan a Holanda seducidos por el reclamo de los legendarios coffee-shops en los que se puede comprar y consumir cannabis de forma completamente legal. Este modelo de viaje también llamado “turismo del porro” parece tener sus días contados. Las tres provincias que colindan con Alemania y Bélgica (Brabante, Limburgo y Zeelandia) son las pioneras en aplicar una ley que entra en vigor este mes de mayo, se extenderá al resto del país en el 2013 y que limitará el acceso de los extranjeros a los coffee-shops.

Más de 650 establecimientos de esta clase repartidos por todo el país se convertirán en breve en clubes sólo para holandeses o ciudadanos con permiso de residencia.

Parte de la culpa de esta decisión recae en la presión de gran parte de la opinión pública en Holanda, que cree que  el aumento el número de coffee-shops va ligado al incremento de la delincuencia y proyecta una mala imagen del país. También la UE ha tratado por todos los medios de poner fin a esa situación legal tan atípica que, hasta hace poco, escapaba de su control.

Lo de la delincuencia es discutible, no así lo de la mala imagen, porque son muchos quienes veían en los coffee shops un ejemplo de la mentalidad abierta y tolerante de los holandeses, algo por lo que admirarles y no censurarles.

Es más, un viaje a Amsterdam será una experiencia incompleta en cuanto entre en vigor esta ley. Nadie que haya visitado la ciudad de los canales ha podido resistirse a entrar, aunque solo fuera por curiosidad, en uno de estos coffeeshops, que ya forman parte del paisaje urbano.

Tal vez sea ahora el momento de planear un viaje a Holanda, incluso si no se es consumidor de cannabis, antes de que se pierda uno de las curiosidades que hacían de un viaje a Holanda una experiencia diferente.

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