La sobrasada, delicatessen de Mallorca

Entre todos los productos alimenticios que se producen en las Baleares, tal vez el más conocido y valorado sea la sobrasada mallorquina, una verdadera delicatessen elaborada con carne de cerdo que adquiere su color rojizo y su sabor ligeramente picante gracias al toque mágico del pimentón.

Tanto éxito ha conseguido la sobrassada que hoy en día le han salido imitadoras, no siempre acertadas, en otros lugares de España. Sin embargo, nadie ha conseguido igualar el sabor genuino de la sobrasada de Mallorca, sobre todo porque hace falta emplear la materia prima de la isla para dar con la textura y el sabor que hacen a este embutido único en el mundo.

Lo principal es la carne de cerdo de la raza autóctona de las islas, el porc negre. Como sucede en las granjas donde se produce el delicioso jamón ibérico, estos animales son criados en estado de semilibertad, alimentados únicamente a base de algarrobas, alfalfa, bellotas e higos, siendo éstos últimos los responsables de aportar a la carne un sabor particular, un tanto dulzón. Los beneficios de este sistema de crianza tradicional los podemos valorar al probar la sobrasada y su exquisito sabor.

Sin duda, las mejores sobrasadas son las que se producen de forma artesanal en granjas y pequeñas explotaciones ganaderas, de corte familiar, del interior de la isla. Lo ideal es comprarlas directamente allí si no tenemos la suerte de tener un amigo que nos regale una.

Hay muchas maneras de consumir la sobrasada, un ingrediente que se ha colado en muchas recetas clásicas de la gastronomía mallorquina, tanto en platos dulces como salados, aunque la forma más clásica y que recomendamos desde aquí, es untarla en una buena rebanada de pan moreno. Una combinación perfecta y un manjar digno de dioses.

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