Cuevas de Lascaux en Francia

Junto con las de Altamira en Cantabria, las Cuevas de Lascaux son el gran templo prehistórico del arte rupestre paleolítico. Se encuentran en el valle de Vézère, en Aquitania, al suroeste de Francia.

Estas fantásticas cuevas y el tesoro artístico de sus muros y techos fueron descubiertas en 1940 y estudiadas por el gran especialista Henri Breuil. La cavidad tiene 200 metros de profundidad y cuenta con distintas salas. Sus pinturas muestran caballos, renos, toros, de una gran perfección y realismo. La policromía de estas pinturas se distingue de las de Altamira por la utilización de colores más vivos.

Gracias a este hallazgo aumentaron los conocimientos sobre las pinturas prehistóricas. Una de sus características es que las pinturas se han realizado en lugares de más difícil acceso, lo que hace pensar a lso investigadores que se trataba de lugares “sagrados” de la cueva y las pinturas debieron cumplir alguna función mágica o ritual.

Imposible saberlo hoy, miles de años después, pero al menos podemos admirar las pinturas que contiene, con el vértigo que supone saber que unas manos humanas realizaron aquellas primitivas obras de arte en la noche de los tiempos.

Uno de los lugares más impresionantes de Lascaux es la Sala de los Toros, llamada así por la gran cantidad de animales representados. También son sumamente interesantes la Galería Axial, donde se puede contemplar el llamado caballito chino, o el camarín de los felinos, sin olvidar el Pozo, donde se halla una escena de caza bien conocida, con la enigmática presencia de un chamán.

Las cuevas de Lascaux se encuentran en los alrededores de Montignac, un pueblo de la región de Dordogne, a unas dos horas en coche desde Burdeos. Una visita no solo recomendable para los amantes de la Historia porque resulta emocionante para todo aquel que tenga un mínimo de sensibilidad.

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