Villa Borghese en Roma

Todas las grandes capitales europeas cuentan con su pulmón verde, su oasis de paz en el que escapar del bullicio y el caos de la ciudad. El de Roma es Villa Borghese, un conjunto de soberbios jardines que fueron abiertos al público en el año 1903.

La perfecta armonía entre naturaleza y arquitectura que aquí se palpa hacen de Villa Borghese uno de los paseos más hermosos que uno puede dar en la Ciudad Eterna, el antídoto ideal para unas vacaciones que a menudo pueden resultar estresantes. Mucha gente que visita Roma alquila patines o bicicletas para recorrer el parque, aunque naturalmente también se puede visitar a pie.

Estos terrenos fueron durante siglos propiedad de la poderosa familia Borghese, siendo entonces una extensa villa rural que en el siglo XIX quedó integrada en el espacio urbano romano.

En Villa Borghese hay mucho que ver: desde la colina de Pincio se obtinen las panorámicas más espectaculares de Roma. Allí se ubica también un curioso reloj de agua, ejemplo de la ingeniería del siglo XIX. También se encuentra aquí el Zoo de Roma y el Silvano Toti Globe Theatre, fiel copia del Shakespeare´s Globe Teatre de Londres, entre jardines, fuentes y lagos artificiales.

Pero sin duda el punto de mayor interés en el parque es la Galería Borghese, uno de los museos más importantes de Roma y de toda Italia. Debemos su existencia al cardenal Scipione Borghese, uno de los mecenas del Renacimiento italiano que reunió en su residencia una vasta colección de obras de arte. El cardenal fue el gran padrino de Gian Lorenzo Bernini, cuya obra está ampliamente representada en este museo.

Pero no solo Bernini, en la Galería Borghese podemos admirar innumerables y exquisitas pinturas de Rafael, Caravaggio, Rubens, José de Ribera, Bronzino y Barocci, entre muchos otros. Además de los artistas del Renacimiento, en este museo se conservan importantes obras de la Antigüedad, fantásticos mosaicos y esculturas romanas y etruscas.

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