Rutas a caballo en Islandia

Aunque existen muchos lugares en el mundo donde se puede practicar el turismo ecuestre, ninguno como Islandia. Sus caminos salvajes, la fuerza de la Naturaleza entre montañas, río, volcanes y glaciares… La sensación de libertad que se consigue cruzando el país a lomos de un caballo es difícil de explicar. Quien lo ha probado asegura que resulta imposible no sentirse diminuto en mitad de un paisaje inabarcable, además de experimentar una extraña y atractiva sensación de soledad.

Así que para espíritus indómitos y aventureros, amantes de la naturaleza y viajeros inquietos, las rutas a caballo en la isla ártica son una experiencia totalmente recomendable.

Muchas agencias organizan viajes temáticos que cubren etapas de un día entero. Durante el día se cabalga en grupo, siempre con un guía a través de terrenos desconocidos que podrían resultar peligrosos para los inexpertos, y al caer la noche siempre se regresa a un pueblo o un refugio donde descansar.

Las pequeñas aldeas a las que llegamos con nuestro caballo son genuinos pueblos que nos permiten acercarnos al estilo de vida islandés más tradicional, sencillo pero confortable. La gente es amable pero sobria, curtida por el inhóspito clima, como refleja su dieta cotidiana: sólidas y espesas sopas, ahumados de pescados de río como el salmón o la trucha y cerveza, que en este país se sirve fría sin demasiado esfuerzo.

El relieve de Islandia está cuajado de volcanes, campos de lava negra, llanuras desérticas, géiseres, glaciares, bosques, caprichosas formaciones geológicas y acantilados donde las olas rompen con furia. Un paisaje variado, virgen y fascinante que podemos descubrir de la forma más auténtica: cabalgando sobre el círculo polar ártico.

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