La luz medieval en Chartres, Francia

Siempre se habla de la Edad Media como una de las etapas más oscuras de la Historia de la Humanidad, aunque hubo momentos sublimes y luminosos, como cuando se erigió la maravillosa Catedral de Chartres, en Francia, a unos 90 kilómetros al suroeste de París.

Este impresionante templo domina el skyline de la ciudad, levantado sobre una vieja colina en la que ya los antiguos druidas galos llevaban a cabo rituales mágicos. Así que estamos pisando tierra sagrada desde épocas inmemoriales. El encanto de este lugar sigue intacto aunque pasen los siglos y entrar en Notre Dame de Chartres, es una experiencia que sobrecoge por igual a fieles y a no creyentes.

La fachada exterior impresiona, y el interior, con ese indescriptible halo mágico de la luz que se cuela a través de sus excepcionales vidrieras, es simplemente alucinante. Los soberbios rosetones y enormes cristaleras que en algunos lugares de la catedral ocupan casi toda la pared llegando a sustituir a los propios muros debieron impresionar a los fieles en el Medievo como lo hacen ahora con los turistas.

Los colores predominantes son el rojo, el amarillo, el verde y, sobre todo, el famoso azul de Chartres, presente en casi cada uno de los 175 vitrales que cubren los muros de las naves exteriores. Todas representan escenas de la Biblia para que aquellos que no supieran leer pudieran acceder a los misterios de la religión.

La parte más antigua del templo es la cripta de San Lubin, de la época carolingia, decorada con hermosos frescos. También son magníficos los arbotantes exteriores del edificio, el reloj de sol, la capilla de San Clemente donde Carlomagno acudía a oír misa y el Pozo de los Santos Fuertes, situado a la entrada.

Si estáis en París, ninguna idea mejor que una pequeña excursión de un día hasta esta hermosa ciudad y visitar su magnífica catedral, una de las más bellas de Europa y del mundo.

 

Viajando por Europa las palabras clave son , , , , .