La Cripta de los Huesos en Roma

Todos sabemos que Roma tiene dos caras: por un lado la  de sus monumentos, plazas, fuentes y hermosos edificios, y por otro la Roma oculta, escondida y subterránea, la de las Catacumbas y la Cripta de los Huesos de la Iglesia de Santa María de la Concepción de los Capuchinos (Santa Maria della Concezione dei Cappuccini).

Estamos hablando de uno de los lugares más peculiares de la capital italiana, una iglesia barroca situada no lejos de la siempre transitada via Veneto, sencilla y bella, que guarda en su interior, o para ser más exactos en su subsuelo, un siniestro y fascinante tesoro.

Y es que en esta cripta se encuentran los restos mortales de más de 4.000 monjes capuchinos que fueron enterrados aquí a lo largo de la historia.  Si el contenido es macabro, no lo es menos la decoración: todos sus muros han sido decorados con los huesos de estos monjes formando dibujos y composiciones.

La mayor parte de todos estos huesos provienen del cementerio romano de Via Lucchesi, donde los monjes capuchinos eran enterrados hasta que se construyó esta iglesia en el siglo XVIII.

Para muchos es una visita desagradable con todas esas tibias, costillas y cráneos decorando las paredes y el techo (no os perdáis la lámpara ósea). Un espectáculo sobrecogedor que sin embargo atrae a miles de visitantes cada año. No todos los huesos de los capuchinos se encuentran decorando las paredes, también se conservan algunos esqueletos ataviados con el hábito monacal, convertidos en tétricos guardianes de la cripta.

Podríamos decir que es una visita en Roma recomendada única y exclusivamente a los muy curiosos y a los amantes de lo siniestro. La iglesia y la cripta abre diariamente de 9:00 a 12:00 h. y de 15:00 a 18:00, cierra lunes y martes.

La entrada es gratuita pero los capuchinos solicitan un donativo mínimo de 1 €. Es mejor no ser rácanos y pagar, uno nunca sabe qué castigo nos pueden inflingir las calaveras una vez nos quedemos solos allá abajo.

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