Etretat, acantilados de fantasía en la costa normanda

En la costa de Normandía, además de las largas y arenosas playas que fueron escenario del famoso desembarco, el Día D, encontramos grandes acantilados como el de la zona de Etretat, donde la naturaleza ha moldeado perfiles y formas increíbles.

No hay otro lugar en Francia comparable a Etretat. Tan espectacular y bello es que logró seducir al mismísimo Claude Monet, que no pudo resistirse a plasmar al óleo la imagen de estas costas a la luz del atardecer. No solo él, también Gustave Courbet y Eugène Boudin.

El pueblo de Etretat, con menos de 2.000 habitantes, es la puerta de entrada a los visitantes que quieren llegar a sus acantilados, en los que destacan dos lugares imponentes:  el primero es llamado Porte d´Aval, y se compone de la Falaise, el acantilado que parece estar dotado de un colosal contrafuerte que forma l´Arche (el arco) y l´Aiguille, el poderoso farallón vertical  de 70 metros de altura que se yergue frente a él.

La segunda gran figura de Etretat es Le Manneporte, otro gran arco, más bajo y robusto, tras el cual se encuentra otro gran acantilado: La Porte d´Amont, una pared vertical que domina una estrecha playa de arena. Frente a él, atosigada sin tregua por el oleaje del Atlántico, se divisa la Roca de Vaudieu, refugio de los guillemots y otras aves marinas, que tiene todo el aspecto de un tabique blanco que quedó en pie después de la demolición de una casa gigantesca.

Etretat se sitúa en la Alta Normandía, en el depatramento de Seine-Maritime. Para llegar desde Paris lo mejor es tomar la autopista A13 hacia Caen y tomar el desvío hacia Le Havre. Desde este punto, solo hay que recorrer unos 28 km. por la carretera de costa D-940 hacia el norte.

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