Festival de las Luces en Lyon, Francia

Una ciudad, dos ríos y ochenta monumentos iluminados. Es el festival de las luces en Lyon, un evento que tradicionalmente desde su nacimiento en 1989 tiene lugar durante la primera semana de de diciembre y atrae a millones de turistas.

Se trata de un espectáculo muy peculiar y una curiosa celebración de una festividad religisoa (la Inmaculada Concepción) en un país laico como Francia. Las ventanas de las casas de la ciudad de los dos ríos, el Ródano y el Saona, también se llenan de velas, confundiéndose con la decoración navideña.

El culto a la Virgen María en Lyon tiene unas raíces antiguas que se remontan, como sucede a menudo, a la Edad Media. Pero no fue hasta 1643 cuando, después de haber hecho un voto de salvar a la población de la plaga, la ciudad instaura la procesión anual el 8 de diciembre, desde la Catedral de Saint Jean hasta la capilla dedicada a la Virgen, en la colina  de la Fourvière que domina la ciudad.

Las velas iluminan incluso los traboules, una de las peculiaridades de Lyon, esos pasadizos y puentes que conectan los palacios y viejos edificios de la ciudad. Estos espacios fueron utilizados en principio para la producción de seda, la gran industria de la ciudad durante siglos, pero a menudo se convirtieron en un lugares secretos de encuentro en los que se urdían conspiraciones tanto durante la Revolución como en la Segunda Guerra Mundial. Ir a través de uno o más bloques utilizando el traboule es una experiencia que sólo se puede tratar de Lyon.

El festival de las luces es un buen pretexto para hacer un viaje a Lyon, aunque no el único. La ciudad, que en las últimas décadas ha experimentado una transformación urbana importante, es una joya desde el punto de vista artístico, histórico y gastronómico. En 1998 su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad.

Entre los dos ríos se halla el barrio comercial de Presqu’île (qu een francés significa península), la zona tradicionalmente habitada por la burguesía, donde hoy existen grandes plazas y tiendas, además de varios museos de arte, la Ópera, la iglesia de Saint-Nizier y Ayuntamiento.

En este lado del Saona se encuentra el distrito de Vieux Lyon, la base fundamental de la ciudad a los pies de la colina de Fourvière. En las calles del barrio, de sabor medieval, hay numerosos bouchons, restaurantes tradicionales típicos de Lyon, donde se pueden degustar los platos más clásicos de la ciudad. No es poca cosa, ya que Lyon está considerada la capital de la gastronomía francesa y casi del mundo.

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