Estambul: una ciudad, dos continentes (y 2)

Continuamos nuestra visita a Estambul donde la dejamos ayer. Salimos del palacio de Topkapi para perdernos en el laberinto de callejones, comercios,, telas, cortinas, alfombras y especias del Gran Bazar. Imposible imaginar un estancia en esta increíble ciudad sin esta visita.

El Gran Bazar no es solo un lugar donde se puede comprar algo, sino también una certera disección de la sociedad turca, donde reencontrarse con olores antiguos de especias y sabores exóticos. El regateo es casi obligatorio y puede ser muy divertido. En la práctica, este lugar es como una pequeña ciudad dentro de Estambul. De los colores del Gran Bazar se pasa a los olores de la Bazar de las Especias, el reino de los aromas de la canela, el cilantro, el azafrán y el cardamomo. Cada puesto de venta expone pirámides de especias en polvo u hojas.

Beyogluen la orilla norte del Cuerno de Oroes el barrio de genoveses, justo donde se halla la frontera entre la ciudad europea y la asiática. Desde Sultanahmet se puede llegar en taxi o a pie, a través del puente Gálata, una de las arterias viales más importantes de Estambul. Una vez en la costa norte es posible continuar la visita subiendo son el funicular hasta la Torre de Gálata, uno de los monumentos más importantes de la ciudad, construida por los genoveses en la defensa de su colonia. Desde la cima se puede ver una vista maravillosa de la ciudad. Desde la torre se puede ir a la famosa Plaza de Taksim y la zona conocida como Pera, donde se ubican las embajadas.

El estrecho del Bósforo es curiosamente en el corazón de la ciudad, ya que por él llegan o transitan las mercancías procedentes de todo el mundo. Lo ideal es disfrutarlo a bordo de un crucero desde el que contemplar lo mejor de las dos orillas y sus bellos edificios.

En la orilla asiática el barrio de Kanlica es famoso por su excelente yogur, que se puede disfrutar en los mismos bares del puerto. En sus locales podremos disfrutar del espectáculo de los Derviches, los religiosos bailarines que giran como peonzas hasta la extenuación. Son shows para turistas, porque no es fácil acceder a los rituales auténticos.

Antes de irnos de Estambul hay que probar toda la riqueza de su gastronomía. No solo el café turco (Cay) y los kebabs, también el típico pescado frito o a la plancha que se prepara y sirve en los barcos-cocina amarrados en el Bósforo, el arroz con nueces y canela, las especialidades de carne y los pastelillos.

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