Consejos prácticos para viajar a Londres

Hoy hablaremos de Londres pero no citaremos ningún monumento, museo o sitio de interés. Hoy nos centraremos en los aspectos eminentemente prácticos de nuestro viaje a la capital del Reino Unido: cómo movernos, dónde comer y cómo disfrutar de la ciudad sin problemas y, a poder ser, sin arruinar nuestra economía.

Todo empieza ya desde el momento en que aterrizamos. Conviene informarse un poco antes de tomar nuestro vuelo porque cada aeropuerto ofrece diversas formas de llegar al centro de Londres que tienen costes muy distintos. Lo normal es que el autobús sea más económico e incluso mejor es coger lineas de cercanías. Más caros, aunque algo más rápidos, son los trenes privados Express (tipo Heathrow Express). La última opción que hay que considerar es el taxi, cuypo precio puede ser prohibitivo.

Aunque nuestra estancia en la ciudad sea corta es aconsejable hacerse con una Travelcard y olvidarse de los billetes sencillos del metro londinense, mucho más caros que en el resto de las grandes capitales de Europa. Lo ideal es comprar una Travelcard que cubra las 6 áreas de la capital. Para un fin de semana o pocos días más es suficiente con una que cubra las zonas 1 y 2, donde están la mayoría de las atracciones.

Ya en la ciudad, siempre es mejor el autobús (los clásicos buses rojos de dos plantas) que el metro. Sus ventajas son, sobre todo, que ofrece la posibilidad de contemplar los monumentos de la ciudad mientras nos trasladamos de un lugar a otro. La línea 23 es muy interesante en este sentido. La única pega es conseguir aclararse con los confusos mapas de rutas. Si tenemos realmente mucha prisa, siempre tenemos la opción del metro. Los taxis de Londres, los característicos black cabs que hemos visto en el cine, son muy caros y solo debemos considerarlos como la última opción.

Comer en Londres es caro. Es decir, comer bien. los ingleses no son precisamente famosos por las excelencias de su gastronomía aunque para ser honestos hay muchas opciones de comer bien sin tener que arruinarnos. Los pubs suelen servir platos sencillos de cocina tradicional. Además, como en todas las grandes ciudades hay restaurantes italianos o de comida asiática donde comer bien a buen precio. No descartemos tampoco la idea de comprar algunas cosas en el supermercado y disfrutar de un agradable picnic en Hyde Park, por ejemplo.

También es bueno conocer los lugares de Londres de los que podemos disfrutar de forma totalmente gratuita: museos, parques, calles y plazas emblemáticas, llenas de ambiente y colorido. Un paseo por el mercado de Portobello o por la siempre animada zona de Covent Garden. O entrar en Harrods, siempre que respetemos la vieja norma de “se mira pero no se toca”, porque es un lugar realmente carísimo.

También los hoteles en la capital británica son bastante caros. Si queremos alojarnos en el centro hay muchos hostales económicos y si no nos importa estar más alejados podremos optar a buenos hoteles. Lo importante es que estén bien conectados por autobús o metro.

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