Monasterio de Rila, el alma de Bulgaria

Bulgaria es un país con poco peso en los flujos turísticos internacionales que poco a poco va mostrándose al mundo y dando a conocer toda su riqueza natural y cultural. Es por eso que a mucha gente le sorprende descubrir lugares como Rila, un antiguo y asombroso monasterio ortodoxo escondido entre bosques y montañas.

El Monasterio de Rila está construido con el particular estilo eslavita que representa la resistencia búlgara a la amenaza de ocupación del Imperio Otomano,  hecho que no se pudo evitar finalmente. Las primeras piedras de este templo se remontan nada menos que al siglo X e increíblemente se conservan intactas y sin ningún daño apreciable, como si hubiera estado aislado del resto del mundo todo este tiempo.

El Monasterio debe su nombre a su fundador, Juan de Rila,  un ermitaño ortodoxo que levantó este edificio entre las grandes montañas cerca de la capital del país, Sofía. Un escenario bello y misterioso, siempre rodeado de neblina y del intenso verde de los bosques que lo rodean.

Hay que conocer un poco la historia del país para entender la importancia de los monasterios, sobre todo a nivel espiritual, ya que durante los largos siglos de dominio otomano estos lugares fueron el refugio de la religión, las tradiciones, la cultura y la identidad de los búlgaros hasta lograr, ya en el siglo XIX, la anhelada independencia después de 500 años de resistencia.

Visitando el interior del monasterio podemos hacernos una idea de cómo funcionaba en la época en la que estaba habitado. El edificio es impresionante por fuera pero también por dentro, monumental, con varios pisos y espacios para realizar diversos trabajos ya que, además de lugar de culto y baluarte intelectual, fue una fortaleza defensiva y lugar de acogida. Todo un símbolo de un país, que lo convierte en uno de los lugares más especiales de Bulgaria.

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