Ischia, el hogar de la Dolce Vita

La isla de Ischia, frente a las costas italianas de Campania, es un pequeño territorio con una historia muy larga y un sinfín de atractivos con los que a lo largo de los siglos ha conseguido captar a ilustres visitantes: Boccaccio, Garibaldi, Ibsen, Mendelssohn, Stendhal, Lamartine, Luis I de Baviera… Reyes, artistas y pensadores, todos ellos cautivados por la belleza de este rincón mediterráneo.

Sin embargo, hay que irse a la década de los años cincuenta para conocer el gran periodo de espledor de Ischia, el de la Dolce Vita. Las estrellas de Hollywood (incluyendo a la pareja de Liz Taylor y Richard Burton) y de Cinecittà (incluyendo Gina Lollobrigida), los magnates de las finanzas y de la industria, además de algunos representantes de las monarquías europeas, se citaban en Ischia para participar en sus fiestas y noches de gala. Todavía se pueden ver los restos de aquellos veranos dorados, en forma de documentos y fotografías, en el pequeño museo en el Gingerò Villetta, una dependencia de Villa Arbusto.

Entre estas celebridades también estuvo Luchino Visconti , quien después de muchos viajes y un cortejo, logró adquirir la Colombaia, una casa-castillo de torres almenadas. Aquí es donde el gran director recibía a sus amigos y colaboradores más cercanos, desde Claudia Cardinale a Alain Delon.

Reabierto al público hace unos años, este castillo ahora alberga la Fundación Colombaia y el Museo de fotografía dedicada al cineasta. Pero también es un centro cultural y sede de una Escuela Internacional de cine y teatro. Colombaia es hoy es un punto de referencia para los jóvenes talentos del cine y la música.

El pueblo de Forio ha mantenido su viejo encanto con una decoración digna de una postal. Nada parece haber cambiado desde los días en que el pueblo era un refugio para los intelectuales que pasaban sus vacaciones en la isla. Muchos todavía recuerdan las animadas tertulias de Truman Capote, Alberto Moravia, el pintor Renato Guttuso y el poeta W.H. Auden en la terraza del Bar Internazionale, siempre remojadas por varias botellas de vino de Panza.

Y es que el vino de Ischia tiene también su propio magnetismo. Sus viñedos caen como un manto sobre la ladera occidental del Monte Epomeo. Las variedades de uva autóctonas Biancolella, Forastera, Piedirosso y Guarnaccia producen los famosos Ischia Bianco y Rosso Ischia.

Ischia, paraíso natural, conserva aun el aire bohemio y glamouroso, ciertamente apagado, pero latente. Siempre es una visita elegante y llena de magia.  Se puede llegar a Ischia ya la isla vecina de Procida en ferry desde Pozzuoli y Nápoles.

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