Entre las mil islas griegas (6): Milos y Kímolos

Milos y Kimolos, las dos islas más occidentales de la Cícladas, son consideradas por muchos como las dos joyas más bellas de esta zona del Egeo. Se ubican a unas 70 millas marinas del puerto ateniense de El Pireo y a unas 50 de otras emblemáticas islas como Santorini y Mykonos.

Milos destaca por la colorida belleza de su paisaje volcánico y por los colores de sus montañas, playas y de su tierra. La isla es famosa por hallarse en su día la famosa estatua de la Venus de Milo. De hecho los turistas pueden visitar el lugar exacto de donde se extrajo.

La capital de la isla se llama también Milos pero los locales la llaman Plaka. Su puerto, Adamas, representa lo mejor de los pueblos cicládicos: casas blancas y calles empedradas, pequeñas iglesias ortodoxas y frescas tabernas donde sirven buen vino y excelentes platos de pescado.

El interior de la isla está repleta de restos arqueológicos, solitarios y evocadores, que contrastan con la vida que rebosan las playas, con aguas transparentes y finísima arena blanca. Las mejores son de difícil acceso desde tierra, pero vale la pena andar un poco para disfrutar de ellas: Emborio, Apolonia, Sarakinico, Firopotamos, Ayia Kiriaki, Gerontas, Papafrakas, Provatas… Destacan tres por encima del resto: la de Mandrakia, la cueva marina de Smaragdenia y la célebre Kleftico. En el litoral también es visita obligada Glaronísia, la formidable formación rocosa que surge de las profundidades del mar en forma de columnas hexagonales. Todas estas maravillas se pueden alcanzar gracias a los barcos que salen a diario de los puertos excursiones que dan la vuelta a la isla.

Otra bellísima excursión desde Milos es la visita a la preciosa isla vecina de Kímolos, un enclave poco conocido incluso por los propios griegos. Su oferta turística es la vida rural  en alojamientos muy básicos en un entorno de absoluta paz y armonía. Salpicada de pequeñas calas de arena y aguas cristalinas, buenas tabernas y un ambiente mágico detenido en el tiempo, que parece pasar por allí a otro ritmo.

Podemos llegar a Kímolos gracias a algunos barcos que, en su ruta desde El Pireo hacia Milos, realizan parada en la isla. Aún así, cuando el tiempo lo permite muchos barqueros de la isla de Milos trasladan allí a los turistas desde el pequeño pueblo pesquero de Apollonia.

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