Waterloo, en busca de la última batalla de Napoleón

Por desgracia la historia de Europa se ha escrito en demasiadas ocasiones sobre los campos de batalla de su geografía. Uno de los más importantes y espectaculares está cerca de la ciudad de Waterloo en Bélgica, donde se certificó el 18 de junio de 1814 la caída definitiva del Imperio Napoleónico y tuvo lugar la batalla más grande en número de efectivos de la historia hasta esa fecha.

Waterloo es un pequeño pueblo que se ubica unos 20 km. al sur de Bruselas. La visita merece dedicarle un día entero, el mismo tiempo que duró la brutal batalla que dejó tras de sí a más de 50.000 muertos y heridos y que cambió el rumbo de la historia europea.

Lo cierto es que hay mucho que ver en estas verdes y suaves colinas así que para recorrerlas de un modo exhaustivo y relajado lo mejor es montar en el Battle Bus que nos llevará a todos los puntos de interés en un trayecto que dura 45 minutos y en el que el guía se recrea con detalladas explicaciones en francés (hay audioguías en otros idiomas). Podremos visualizar in situ la disposición de ambos ejércitos, la senda embarrada por donde avanzaron los prusianos, el emplazamiento se encontraba el cuartel de campaña del Duque de Wellington, el lugar donde los Scots Greys protagonizaron su famosa carga o la colina donde el mariscal francés Cambronne rodeado de miles de enemigos renunció aceptar la rendición que el brindaron los británicos gritando la famosa frase de “¡Mierda! ¡La Guardia muere pero no se rinde!”

En efecto, para los amantes de la historia visitar Waterloo es una gozada. En el centro de visitantes hay una recreación de la batalla al minuto. El centro se ubica justo a los pies de un promontorio sobre el cual se levanta la estatua del León de Waterloo, al que se accede subiendo 226 escalones. No menos interesante es la visita a la cúpula panorámica construida en 1912 donde se recrea en un lienzo gigante una representación pictórica de al batalla y la posición de ambos ejércitos exactamente a las 16:00 horas del día de la batalla.

Una visita guiada por Waterloo cuesta unos 75 € por persona, saliendo desde la capital belga. Se puede llegar a la ciudad desde Bruselas en tren y al campo de batalla en autobús.

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