Enoturismo en el Duero portugués

La línea de ferrocarril viaja por la margen derecha del río. Al otro lado de la carretera N222 corre a lo largo de la orilla opuesta. Una hora después de salir de la estación de Oporto, el paisaje se despliega majestuoso entre el cielo, la tierra y el agua. Aquí se comprende que la palabra Douro (Duero en portugués) tenga también el significado de oro.

El Duero, el serpenteante río cuyas aguas nacen en las entrañas de la vieja Castilla, cruza la frontera de Portugal, país por el que discurre unos 250 km hasta su desmbocadura en la ciudad de Oporto, dibujando los contornos de una de las regiones vinícolas más famosas del mundo.

El valle del Alto Duero Vinhateiro (parte superior del Río Duero) empieza en Barqueiros, a unos cien kilómetros río arriba de Porto, y llega a Mazouco, en la frontera española. En él, los viñedos rodean las colinas y las quintas blancas asoman en silencio sobre el valle. El Duero nos lleva al pequeño puerto fluvial de Pinhão, cubierto de azulejos azules que representan escenas de la vida en el río de oro.

Los entendidos en vino aseguran que el secreto está en el suelo, la pizarra y el microclima del que goza el valle, protegido del viento por las montañas de Marão, con veranos calurosos y secos. La pizarra actúa como un colector, que absorbe el calor del sol durante el día y lo difunde por la noche. De este modo, el valle se mantiene en una temperatura constante. Las viñas se extienden armoniosamente por las laderas y terrazas que descienden hacia la orilla, tan rectilíneas que parecen haber sido bordadas con hilo y aguja.

Portugal está tratando de explotar en los últimos años el desarrollo del enoturismo, una modalidad en auge. Si hoy el turismo en el valle del Duero es esencialmente el de los cruceros con salida desde Porto, la región parece estar lista para entrar en la lista de las rutas internacionales de los vinos más populares. Obsesionados con la calidad de su producción, los propietarios de las viejas quintas y las grandes bodegas están decididos a restaurar el prestigio de un vino único, cuya riqueza, cuerpo y aroma son reconocidos en todo el mundo.

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