Canadá salvaje: la Ruta del Río San Lorenzo

Bosques inabarcables, grandes espacios, la sensación de libertad. En la región francófona de Quebec, en Canadá, todavía hay espacio para la naturaleza indómita y la aventura, por los caminos y paisajes que flanqueann el curso del mítico río San Lorenzo.

Nada más abandonar Montreal, un mundo urbano, ordenado y civilizado,  la sensación de encontrarnos en uno de los lugares más remotos y salvajes de la tierra nos invade por completo. Como los antiguos cazadores y exploradores, salimos al encuentro de las ballenas, los alces, los osos. La ruta a la península de Gaspé en Quebec, desde el curso inferior del río San Lorenzo hasta la punta de Forillon, ofrece emociones inolvidables, ya sea en automóvil, en bicicleta, a pie o en canoa, para disfrutar mejor del paisaje.

Se parte desde la ciudad de Quebec, la capital, y se sigue a lo largo de la costa de la provincia de Bas-Saint-Laurent (la llamada Ruta del Río). A nuestro alrededor, pequeños pueblos con casas de madera pintadas, granjas, campos de cultivo… Hasta llegar a la accidentada costa rocosa de La Pocatiere.

Riviere-du-Loup es el punto de embarque para las islas del curso bajo del San Lorenzo, un paraíso para los amantes de la naturaleza. La más peculiar son los numerosos faros pintados de rojo y blanco, centinelas del mar en la costa quebecoise. En este tramo del río, más de 20 km de ancho, el agua salada se mezcla con el agua dulce. Pequeños y encantadores pueblos aparecen ante nuestros ojos, como Saint-Fabien-sur-Mer, en una bahía, que la puerta de entrada del Parque Nacional del Bic. Laderas boscosas, afloramientos rocosos y, en las islas, colonias de aves, focas que se calientan al sol, calas secretas y bahías que ofrecieron años atrás perfectos escondites para los contrabandistas.

Más allá de Rimouski, siempre siguiendo la ruta de los primeros exploradores franceses en la región, no podemos dejar de visitar el Museo Marítimo del faro de Pointe-au-Père, que narra la historia del descubrimiento y la exploración del río (horario: de 9 a 18, entrada 7 €). Después de dos etapas en la Route des Phares se llega a Sainte-Anne-des-Monts. Desde aquí se puede llegar al Parque Nacional de la Gaspésie o bien continuar con nuestro viaje hacia su última etapa, llegando a mar abierto en Baie-des-Chaleurs, que nos da la bienvenida y nos abre el horizonte a nuevos y sorprendentes escenarios: Terranova, la península de Labrador… Otros territorios para otros viajes.

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