Cinco mil años de historia en Damasco

Cuando buscamos información en internet o en las guías turísticas clásicas  para preparar un viaje a Siria lo primero que encontraremos es que Damasco, la capital del país, posee el honor de ser la ciudad habitada más antigua del mundo. Los restos arqueológicos evidencian que este lugar ha estado habitado sin interrupción desde el tercer milenio antes de Cristo. Con una historia tan larga, es lógico que Damasco esté llena de lugares interesantes y fascinantes que descubrir.

El Museo Nacional, lleno de piezas antiguas y tesoros arqueológicos, es una parada obligada para los amantes de la historia, aunque también para los profanos. El magnetismo de Damasco es tal que los flujos de turistas no cesan a pesar de las convulsiones políticas y sociales que de tanto en tanto agitan al país.

El impresionante casco antiguo de Damasco , declarado Patrimonio de la Humanidad, está lleno de casas, mezquitas y palacios de extraordinaria belleza. Damasco es también a la vez una ciudad sagrada para cristianos y musulmanes, aunque hoy la presencia de los primeros es mínima. La mezquita de los Omeyas, levantada sobre tierra sagrada para los antiguos arameos, romanos y bizantinos,  es el principal monumento y edificio religioso de la ciudad. Durante el califato Omeya, en el siglo VII d.C., la basílica cristina fue destruida y en su lugar se edificó la actual mezquita, la tercera en importancia del mundo islámico, detrás de las de La Meca y Medina. Siempre está atestada de gente, no solo los viernes,  y no solo por fieles ya que muchos turistas se acercan a este lugar a diario.

Otro de los lugares emblemáticos de la ciudad y uno de los sitios turísticos más visitados  es la tumba de Saladino, el famoso general musulmán que defendió Tierra Santa de los ataques de los cruzados.

Y como espectáulo es absolutamente recomendable visitar el zoco Al-hamidiyya, el principal centro comercial de la ciudad y donde se puede sentir de cerca la verdadera alma de los damascenos. Es también muy recomendable disfrutar de la cocina siria en algún patio de los numerosos restaurantes del barrio antiguo porque, no lo olvidemos, la gastronomía siria, junto a la libanesa, es la más apreciada de Próximo Oriente.

Por si esto fuera poco, en Damasco todo es muy barato para el viajero, al menos en comparación con los precios de otros países de la región como Israel o Líbano: la comida, el transporte, el alojamiento… Y la hospitalidad de los sirios, que también es gratuita.

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