Las naciones celtas de Europa (3): la isla de Man

En nuestro repaso a las naciones celtas europeas, después de visitar Irlanda y Escocia descendemos a la isla de Man, en el mismo corazón del Mar de Irlanda, cerca a la costa noroeste de Inglaterra. Pequeña pero completa, se suele decir que esta porción de tierra reúne todos los tipos de paisajes de las islas Británicas: acantilados, montañas, la dulce campiña, valles, playas de arena y cañadas boscosas.

La vieja tradición celta  y su larga historia siguen vivas en la Isla de Man (en manés Ellan Vannin, Mannin o simplemente Mann), un territorio que ha sido capaz de conservar su independencia con su propia moneda, su gobierno e incluso un idioma propio, aunque el inglés se habla por todas partes. Un detalle poco conocido: La isla de Man es una dependencia de la corona británica pero no pertenece al Reino Unido.

Quien visite este lugar podrá retroceder unos 10.000 años en el tiempo para descubrir su pasado en lugares como el puerto de Peel y la Casa de Manannan donde se puede reproducir el modo de vida de los celtas.

Douglas, capital de la isla en la actualidad, es una mezcla de lugar turístico de vacaciones, centro financiero y puerto, con todo el ambiente de un bullicioso pueblo de trabajo. El pueblo cuenta con un casino, un teatro victoriano, y el destacado Museo Manx, la Casa del Tesoro de la isla, donde comienza la Historia de Mann, cuando hacia el año 700, creció la inmigración irlandesa a la isla, que trajo consigo la lengua gaélica que tomó aquí una variedad propia muy peculiar.

El manés es una lengua muerta y resucitada. Su último hablante falleció en 1974, pero un pequeño número de personas que lo han aprendido como segunda lengua e intentan potenciarlo y normalizarlo frente al inglés, que es su lengua materna. En 1999 se creó la Yn Cheshaght Ghailckagh, es decir la Sociedad para la lengua manesa, con objetivo de preservar el manés como lengua nacional de la isla de Man y estudiar, cultivar y publicar la literatura en manés, tanto la pasada como la actual.

Testigos mudos de la época celta son los túmulos funerarios y las 35 cruces (keeills) repartidas por la isla. En la gastronomía detectamos también reminiscencias de tiempos remotos, como los famosos arenques ahumados de la isla, unas vieiras autóctonas denominadas Queenies, y auténtico helado de leche de la Isla de Man.

Una última curiosidad: se suele decir que desde la cima de la montaña de Snaefell, la más alta de la isla, se pueden vislumbrar siete reinos: Inglaterra, Irlanda, Escocia, Gales, Man… ¡el reino del Cielo y el reino del mar! Aquí las tradiciones y las creencias relacionadas con la naturaleza están todavía presentes.

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