Neuschwanstein, el castillo del Rey Loco

En las afueras de la localidad alemana de Füssen, muy cerca de la frontera con Austria se encuentran dos de las fortalezas que erigió el rey Luis II de Baviera, apodado “el Rey Loco” por las excentricidades que marcaron toda su vida. Uno de estas fortalezas, el Castillo de Neuschwanstein, bien podría ser considerado como el más espectacular de Europa, como sacado de un cuento de hadas.

 Su verticalidad, su estilo ecléctico que mezcla el neogótico con elementos de fantasía y su emplazamiento privilegiado al piede los Alpes y rodeado de bosques convierten a este castillo en un lugar de ensueño.

En la explanada donde se encuentran los caminos de subida a esta y la otra gran fortaleza, la de Hohenschwangau, hay una serie de comercios, un aparcamiento y la taquilla para comprar el ticket de entrada. El combinado nos permite ver los dos castillo por un precio algo más reducido pero si se trata de elegir nuestra elección debe ser Neuschwanstein.

En el interior una guía nos acompañará por las distintas dependencias del castillo (también hay guías que hablan español), desccubriéndonos sus secretos, pasadizos, trampillas, trucos, etc. Conoceremos un poco más la figura de Luis II de Baviera, su vida y su trágica muerte, sus obsesiones, su caracter cambiante y las conductas que le valieron el sobrenombre de “loco”, como -por citar solo una de ellas- la mesa en la que cenaba cada noche, que mediante un complicado mecanismo aparecía desde el suelo de su comedor, con los manjares servidos por los cocineros desde el piso inferior. A Luis II le gustaban este tipo de extravagancias que convertían sus residencias reales en lugares para jugar y soñar.

Las estancias del palacio son impresionantes, elegantes y suntuosas, con unas vistas fabulosas hacia el valle verde que ocupa Füssen y las cumbres alpinas nevadas. La postal típica de Neuschwanstein la obtienen todos los turistas recorriendo el sendero a través del bosque, antiguo coto de caza real, hasta un puente de hierro que salva un magnífico desfiladero por el que corre un curso de agua. desde allí, Neuschwanstein aparece como un castillo de juguete entre las brumas. Dicen que fue precisamente esta fabulosa construcción la que inspiró a Walt Disney para crear su famoso castillo de hadas.

Tras una vida agitada y complicada, Luis II murió muy joven ahogado en el lago Starnbergsee, tal vez se suicidó. Sus faraónicas obras (además de Hohenschwangau y Neusachwanstein levantó un palacio barroco a imitación del de Versalles en la isla de Herreninsel) arruinaron las arcas del reino de Baviera aunque también dejó a Alemania un legado arquitectónico sin parangón.

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