Excursión desde Amsterdam: Edam, Volendam y Marken

La ciudad de Amsterdam posee suficientes atractivos como para convertirla en un destino ideal para pasar una escapada o tal vez una visita más prolongada. Si este es el caso, es absolutamente recomendable realizar algunas excursiones fuera de la ciudad, y entre ellas ocupa un lugar destacado la de estos tres pueblos a orillas del Ijslmeer: Edam, Volendam y Marken.

Justo detrás de la Centraal Station de Amsterdam salen los buses que conectan la ciudad con esta región, llamada Waterland. Hay unos billetes especiales que nos permiten emplear estos autobuses sin límite durante un determinado periodo de tiempo. Un día puede ser suficiente.

A unos 15 km. al norte de Amsterdam encontramos el bonito pueblo de Monnickendam, la puerta a la región de Waterland, aunque si no disponemos de mucho tiempo es mejor continuar un poco más y llegar hasta Edam, una de las grandes capitales queseras de Holanda. Edam es un pueblo pulcro y encantador, surcado por decenas de canales. Al bajar del autobús nos encontramos ya con el puente levadizo de madera más antiguo del país, que nos permite vadear el canal y acceder al centro del pueblo, lleno de casitas típicas, pequeños comercios y tiendas donde podremos probar y comprar el famoso queso de la región.

A solo un par de kilómetros de Edam, ya junto al mar, se encuentra Volendam, localidad mucho más animada y bulliciosa que la apacible Edam. Volendam posee un ambiente marinero con mucho sabor, sobre todo en el paseo de madera que recorre el puerto, lleno de hoteles familiares, tiendas, puestos de comida y bares. El lugar ideal para probar las delicias marineras del mar del Norte (las pequeñas gambas, los célebres arenques holandeses, los mejillones…) sentados en frente de los barcos de pesca. Desde aquí podremos tomar el ferry que, en un corto trayecto de apenas 20 minutos, nos lleva a la isla de Marken, nuestro último destino en Waterland.

El paisaje de Marken está dominado por los tejados verdes de sus casas de madera. Antiguamente la gente vivía aquí de la pesca en el Ijselmeer, el enorme mar interior holandés que fue cerrado por diques para evitar las continuas inundaciones. Hoy en cambio el gran motor económico de la isla es el turismo. A pesar de esto, el pueblo conserva su carácter propio y su encanto y merece mucho la pena visitarlo. Aunque hemos dicho que es una isla, está comunicada con tierra firme gracias a un largo puente, por el cual transita el autobús que nos llevará de regreso a Amsterdam.

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