Pisa y su famosa torre inclinada

Difícilmente pudo imaginar el arquietecto que construyó el Campanile de la Catedral en la ciudad de Pisa que sus errores de cálculos iban a resultar tan beneficiosos para la ciudad toscana en el futuro. Así es, la que en época medieval fuera una de las potencias marítimas del Mediterráneo en el siglo XX se encontraría relegada al papel de una ciudad más de Italia si no fuera por su torre inclinada, una de las grandes atracciones turísticas del país.

Todo tour por la Toscana incluye una visita a Pisa, con parada en la Piazza dei Miracoli siempre atestada de turistas, y la clásica fotografía usando el truco óptico para que parezca que sostenemos el peso de la torre con nuestras manos.

Lo cierto es que, aglomeraciones turísticas aparte, la belleza arquitectónica de este conjunto es admirable, especialmente de noche, cuando la plaza está menos transitada y la iluminación resalta la blancura de sus muros. Es buen momento para evocar la figura de Galileo Galilei el cual, de ser cierta la leyenda, aprovechó la inclinación de la torre para experimentar la caída de lso cuerpos y la ley de la gravedad.

Desde aquí podremos adentrarnos en la parte vieja de la ciudad cruzando la Porta de Santa María, empotrada en la muralla que envuelve la ciudad. Descubriremos que hay mucho que ver además de la famosa e imperfecta torre.  Paseando por sus calles empedradas nos toparemos con tesoros urbanísticos como la Plaza dei Cavalieri, con la estatua de Cosme I presidiendo este punto de encuentro para los estudiantes, donde se emplaza el Palacio de los Cavalieri, la Iglesia de Santo Estéfano y, muy cerca, el Palacio del Reloj.

Las calles que conducen al río Arno, vieja vía de comunicación con la vecina y rival Florencia, menos cuidadas y limpias que las que rodean a la torre, admitámoslo, están salpicadas de comercios tradicionales y pequeños restaurantes donde degustar las maravillas de la gastronomía toscana.

Para llegar a Pisa por aire podemos volar hasta el aeropuerto pisano desde Madrid y Barcelona. Si estamoa ya en Italia, variso trenes y autobuses permiten llegar a la ciudad desde Roma y Florencia. Lo mejor es llegar en coche y contemplar desde la lejanía la torer asomandoentre los edificios de la ciudad. Esta opción nos permitirá además hacer una breve parada en Lucca, la gran joyade la Toscana injustamente olvidada a la sombra de la torre inclinada de pisa.

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