Faros de la isla de Ibiza

Empezamos hoy una serie de posts sobre los faros de las islas Baleares. Y lo hacemos con los de la mayor de las islas Pitiusas: Ibiza, donde se encuentran algunos de los más espectaculares. Ya ha quedado atrás en el tiempo esa época en la que los faros estaban habitados y el trabajo de farero era una prueba para luchar contra la soledad y la monotonía. Aunque la tecnología es diferentes, estos vigilantes del mar conservan todo su encanto y misterio.

En Ibiza se contabilizan siete faros, de los cuales seis se levantan sobre islotes de la costa y solo uno de ellos en tierra firme, el de la Punta des Moscarter, construido en la década de los 70 sobre un acantilado cerca de Portinatx, en el extremo norte de la isla blanca. Una esbelta torre decorada con bandas helicoidales blancas y negras.

Faro de Punta des Moscarter

Sobre el islote de Tagomago se levanta un viejo faro que guarda el puerto de Santa Eulalia, al noreste, mirando hacia Mallorca. Se construyó en 1914 y estuvo habitado hasta los años 60, una torre blanca de planta octogonal sobre el edificio que albergaba la vivienda del farero. Unos kilómetros al sur encontramos otra isla guardiana, la de Botafoch, que guarda el puerto de Ibiza. Su faro ocupa casi toda la extensión del islote, con una estructura casi similar al de Tagomago.

En la parte más occidental de Ibiza se yergue el peculiar islote de Es Vedrà, una inmensa mole vertical rodeada de leyendas, desde la que cuenta que era el lugar de reunión de las brujas ibicencas en el pasado hasta la que asegura que dispone en algún punto de su geografía una puerta de contacto con los extraterrestres. En fin, para todos los gustos. El faro, una simple torre metálica de color blanco, impasible ante tales vecinos, vigila la isla por el oeste. Ésta es además la porción de tiera balear más cercana a la península.

Faro de Conillera

La isla Bleda Plana es, como su nombre indica, un pequeño islote liso de forma abombada que forma parte del pequeño archipiélago en torno a la isla de Espartar. Sobre ella se levantó este faro, una torre cilíndrica blanca que cumple su función de apoyo al faro de la isla Conillera, de tamaño mayor, que cubre toda la costa noroccidental de Ibiza.

Faro de la Bleda Plana

El último faro de la isla Blanca es el del islote dels Penjats (de los ahorcados), un siniestro nombre que deriva de una vieja leyenda ibicenca. Un faro de los “clásicos”: torre a bandas blancas y negras sobre casa blanca. s el faro que nos despide de Ibiza cuando tomamos el barco hacia Formentera, donde descubriremos nuevos y mágicos faros en un próximo artículo.

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