Roscoff, las algas de la Bretaña

En la costa septentrional de Bretaña, bañada por las aguas del Canal de La Mancha, se encuentra el pequeño puerto de Roscoff, el principal punto de recogida y tratamiento de algas de Francia. Un bello pueblo enclavado en la Bahía de Morlaix, con un interesante pasado como puerto pirata y lleno del encanto marinero.

Desde el punto de vista del turista, Roscoff es un destino con grandes posibilidades. Es una ciudad balneario muy visitada en verano, no solo por los franceses sino también por gente de Irlanda y del sur de Inglaterra que llega hasta aquí en ferry cruzando el canal. Es por eso que encontramos aquí más de un pub con aires británicos. Aquí se ubica también un importante punto de investigación de biología marina.

Roscoff está salpicado de pequeños hoteles familiares y de restaurantes y creperies (estamos en Bretaña) donde degustar las galettes con una buena sidra. Una de las especialidades de la región es la famosa cebolla de Roscoff, de color muy rosado, que antiguamente se cultivaba para alimentar a las tribulaciones de los pescadores que pasaban semanas y meses en alta mar.

Sin embargo, en Roscoff el gran protagonismo son las algas. Aquí se recogen todo el año toneladas de ellas. En Thalado se investiga sobre sus propiedades en todos los campos de la ciencia y sus posibilidades de conservación. Una visita didáctica y sorprendente que nos permite descubrir todo este mundo.

Por otra parte, en la tienda Algoplus encontraremos una impresionante variedad de productos elaborados a partir de las algas recogidas en Roscoff. Decir una gran variedad es quedarse corto, ya que en su coqueta tienda encontraremos delicatessen como paté, mostazas, mermeladas así como sal marina y especias, todo ello ornamentado con el sabor y toque único de las algas bretonas.

Pero no solo hablamos de gastronomía. Las algas también son la base de numerosos productos cosméticos: sales de baño, jabón, cremas y lociones de todo tipo. Será difícil pasar por Algoplus sin llevarnos la cesta bien cargada con estas maravillas.

Para llegar a Roscoff desde Rennes, la capital de Bretaña, hay que tomar la N-12 y después tomar el desvío hacia Saint-Pol-de-Léon. En total, unos 25 kilómetros.

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