La isla de Ameland, en Holanda

El archipiélago de las Frisias occidentales es una largo rosario de islas que se extiende desde Holanda a lo largo de las costas alemanas y danesas. Una de ellas es la isla de Ameland, rodeada de fuertes corrientes y fondos arenosos peligrosos para la navegación. En invierno, este es el reino de la bruma, pero en verano es una joya verde llena de vida.

Quien viaja a Ameland lo hace para disfrutar de la tranquilidad y la naturaleza. Muchos turistas holandeses y alemanes llegan cada año en ferry. Una vez aquí, hay que olvidarse del coche. El medio de transporte principal en Ameland y el resto de las islas Wadden es la bicicleta. En algunas de ellas el coche está directamente prohibido.

Cuatro pueblos concentran los 3.500 habitantes de Ameland: Hollum, Ballum, Buren y Nes, localidades minúsculas y pintorescas que mantienen la vieja estética de cuando los habitantes se dedicaban a la pesca de la ballena. Cuando este lugar era uno de los rincones más pobres de Europa, allá en el siglo XIX, las únicas fuentes de ingresos de los isleños eran la pesca y el pillaje de los numerosos barcos varados en las traicioneras aguas.

En Ameland tupidos bosques cubren casi toda la extensión de la isla, bosques artificiales plantados para combatir los fuertes vientos del mar del Norte, que movía las dunas y sepultaba los puertos. Precisamente las playas de Ameland y sus altísimas dunas son el principal atractivo de este lugar.

Una rica variedad de aves viven felices en sus llanuras litorales y salinas. La vegetación eclosiona con una inusitada belleza en primavera, ofreciendo una variedad de especies difícil de imaginar al ver la desolada imagen de estas islas en invierno.

Evidentemente, y gracias a su excelente situación entre dos mares, el del Norte y el de las Wadden, los productos del mar abundan: sal gris ahumada de Terschelling, plantas como la salicornia, la lavanda de mar o la crambe marítima, gamba gris, cangrejo, berberecho, mejillón, ostrón salvaje, navaja, pescados frescos como el fletán, el lenguado, el rodaballo o el bacalao fresco, y ahumados como el arenque o la anguila.

Para llegar a Ameland hay que tomar uno de los ferrys que zarpan rumbo al puerto de Nes desde Holwerd (Holanda) y Lauwersoog (Alemania). Las frecuencias son más numerosas entre marzo y octubre, cuando el clima y el estado del mar se muestra más benigno.

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