Boda en Las Vegas

Muchos lo considerarán ridículo, extravagante e incluso de mal gusto, pero la verdad es que cada vez más parejas viajan a Las Vegas para casarse allí, buscando una forma diferente y original de celebrar un día tan señalado.  Muchas de estas ceremonias las oficia un peculiar capellán vestido imitando al mismísimo Elvis Presley.

Tal es la popularidad que está alcanzando esta moda que incluso podemos encontrar agencias de viajes que nos preparan el viaje con todo lujo de detalles, desde la limusina que nos llevará a la capilla hasta las canciones que sonarán durante la celebración, el hotel y la entrada a alguno de los casinos de la ciudad.

Conviene evitar el día de San Valentín, el preferido por muchas parejas para convertirlo en su día especial.

Muchos hoteles suelen tener su propia capilla destinada a bodas, a menudo ubicadas junto a una gran piscina o en mitad de un verde jardín. Destacan establecimientos tan prestigiosos como el Belaggio, donde se ofician bodas con los impresionantes juegos de agua y luz de sus fuentes de fondo, o el Stratosphere Hotel, donde podemos darnos el “sí” desde lo más alto del edificio, con una espléndidas vistas de la ciudad y el desierto de Nevada.

 

Algo mucho más original es casarse montados en una montaña rusa, como ofrece el hotel Riviera. Un toque más freak lo encontaremos en Las Vegas Hilton y sus bodas temáticas Star Trek celebradas en el interior de una réplica de la famosa USS Enterprise. También nos podemos casar volando en un helicóptero o podemos decantarnos po una boda nudista. Las posibilidades son casi infinitas.

Sin embargo, Elvis y Marilyn son los grandes iconos de Las Vegas y es lo que más demandan las parejas de enamorados que viene aquí a sellar su amor. Cada año se celebran aquí más de 120.000 enlaces matrimoniales de todos los tipos. En la ciudad hay muchos comercios donde podemos alquilar vistosos trajes de novia.

Una boda una boda tradicional, que comprende el uso de la capilla, el testigo, las flores, el fotógrafo y la recogida del hotel en limusina nos puede costar alrededor del 300 dólares, aunque si queremos que “el rey” nos cante algo el precio será algo más caro. A esto hay que añadir todavía los 55 dólares que cuesta la licencia de matrimonio y los 30 más que debemos pagar para convalidar la boda en nuestro país de origen. Sobra decir que los contrayentes deben ser mayores de edad o en su defecto comparacer al altar acompañados de uno de sus padres o representante legal.

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