Los acantilados de Moher, Irlanda

Irlanda es un país que guarda espectaculares rincones tanto en el interior como en sus costas. Uno de los más famosos es el de los acantilados de Moher, en el condado de Clare al este de la isla. Un lugar de belleza espectacular y salvaje azotado por el viento y las olas del Atlántico.

A lo largo de ocho kilómetos se erige esta impresionante muralla natural que en algunos punto alcanza los 230 metros sobre el nivel del mar. Su espectacularidad ha hecho que este paraje se convirtiera en escenario de varias películas y en fuente de inspiración para algunas novelas. Es una de las grandes señas de identidad de los irlandeses.

Sobre ellos, desafiando al vértigo, se levanta la O´Briens Tower, una torre de planta circular construida en 1835 para que los turistas, ya por aquel entonces, gozaran de una espectacular vista de las islas de Aran, las montañas Maun de Connemara y la bahía de Galway. Hoy este lugar recibe alrededor de un millón de visitantes al año.

Entre el ruido sordo de las olas viven numerosos animales, especialmente aves marinas que forman grandes colonias. Si nos interesa saber más acerca de ellas, en 2007 se construyó un centro de visitantes en una de las laderas de los acantilados, un edificio adaptado a la orografía de este lugar. Allí  se ofrece una completísima información para conocer detalles sobre la historia y la geología del área. Gracias a las visitas virtuales podemos observar los acantilados desde posiciones imposibles. El precio de la entrada es de 4,95 € para adultos y 2,95 € para niños entre 4 y 16 años. Hay también un restaurante, una cafetería y una tienda de souvenirs.

Las características de estos acantilados los convierten en una visita no exenta de cierto riesgo. Decenas de carteles nos avisan por todas partes de que no nos desviemos de los senderos indicados para evitar el riesgo de una caída que podría resultar fatal. Basta con decir que cierto número de personas ha elegido estos acantilados para suicidarse. Un detalle desagradable que no podemos dejar de mencionar. Nosotros, que no tenemos ninguna intención de dejar este mundo prematuramente, recomendamos prudencia y llevar ropa de abrigo porque aquí el viento sopla con mucha fuerza.

Para llegar a los acantilados de Moher desde Dublin en coche hay que tomar la autovía M50 y continuar por la N4 en dirección a Galway. Desde ahí, y tras varios peajes, acabaremos en la N67 hacia Moher, una carretera difícil y llena de curvas, pero que ofrece una maravillosa recompensa al final del camino.

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