Tahití, tras los pasos de Paul Gauguin

La belleza de Tahití quedó inmortalizada para siempre en las telas de Paul Gauguin. El pintor francés encontró en este paraíso en mitad del océano Pacífico una inagotable fuente de inspiración para su obra y para su vida. Hoy, más de un siglo después, sigue siendo un destino evocador para cualquier viajero que tenga la suerte de poder llegar a ese lugar del mundo.

Tahití pertenece a la Polinesia francesa, en el archipiélago de las islas de Sociedad. Su capital es Papetee, que tiene todo el encanto de las ciudades coloniales francesas, reflejado en sus edificios y sus jardines.

Por este motivo la principal fuente de turistas es la metrópoli europea, desde la cual todo el año llegan aviones cargados de turistas galos en busca del sol, las playas y la naturaleza salvaje de los mares del sur.

Basta con abandonar la ciudad para encontrar playas volcánicas de arena negra justo al lado de ensenadas de arena blanca y finísima. En el interior, pequeñas aldeas rebosantes de flores y cascadas en medio de la espesura. Paisajes que parecen sacaos de los cuadros de Gauguin. En la otra punta de la isla, en Tautira, los españoles intentaron establecerse sin éxito. Se dice que antes de huir dejaron enterrado un tesoro que nunca se ha encontrado. Sea esta leyenda cierta o no, Tautira es en sí un gran tesoro.

Naturalmente existe una ruta turística que permite seguir los pasos de Gauguin: su residencia en Mataia, durante su primera estancia en la isla, y su casa de Punaauia, además de un periplo en barco por las islas Marquesas, con parada especial en la isla de Hiva Oa, donde el pintor pasó los últimos años de su vida. La casa “Maison du Jouir“, hoy convertida en museo, está rodeada de mangos, hibiscos y buganvillas. Gauguin la llamó “la casa del placer” y en ella se guardan numerosas obras pictóricas y escritos suyos, además de su taller tal y como estaba en los años en los que el pintor trabajaba allí.

En el cementerio de Atuona no solo encontramos la tumba de Gauguin, sino también de otro gran artista, el cantante belga Jacques Brel. Dos genios que descubrieron este paraíso terrenal y que eligieron para pasar sus últimos días, a la sombra de tikis y tiarés y escuchando el rumor de las olas.

Viajando por Oceanía las palabras clave son , , , , , , , .