Sydney, destino cosmopolita

Sydney, la ciudad más importante de Australia, tiene la fama de ser uno de los mejores lugares del mundo para vivir: tiene buen clima (mucho sol), bellas y largas playas, una bahía preciosa, todas las ventajas de una gran ciudad pero pocos de sus inconvenientes, es limpia y segura. Además, cuenta con numerosos espacios verdes y está rodeada de bosques.

Sydney es la capital de Nueva Gales del Sur, con cuatro millones de almas es la ciudad más poblada del país y la más antigua.

Aquí llegaron los primeros colonos británicos en 1788. Pero por encima de todo, lo más destacable de Sydney es el caracter de sus gentes, alegre, abierto y cosmopolita. Un ambiente de buen humor y tolerancia que contagia al viajero en cuanto llega.

Los transportes públicos son seguros, eficientes y no muy caros. Ya sea enbus, ferry, metro, tren o taxi (terrestre o acuático) podemos llegar fácilmente a todos los rincones de la ciudad y visitar todos sus punto de interés. Podemos empezar citando el Harbour Bridge, llamado por los locales the coat hanger (la percha), un espectacular puente que cruza la bahía y que se puede atravesar a pie. Las vistas desde allí son fantásticas.

La parte más vieja de la ciudad es The Rocks, donde se situó el primer asentamiento occidental del país, por eso se le llama también “la cuna de Australia”. Es un paseo agradable entre pequeñas tiendas, acogedores restaurantes y calles adoquinadas. Sin embargo, el verdadero icono de Sydney es el edificio de la Ópera, en el puerto, una joya arquitectónica construida en 1973 y el principal monumento de la ciudad.

Podemos recorer la ciudad en ferry, que tomaremos en Circular Quay, obteniendo otro interesante punto de vista de Sydney, desde el mar. También el barco nos llevará a las principales playas de lso alrededores, como Bondi Beach. Para relajarnos un poco es recomendable acercarse al Jardín Botánico, que contiene más de 7.500 especies de árboles y plantas. En este espacio podemos pasar el día entero, recorriendo sus numerosos caminos y visitando los invernaderos.

La vida nocturna de Sydney es muy intensa. Se suele decir que la ciudad nunca duerme y las posibilidades de ocio son prácticamente infinitas: teatros, discotecas, cafés, cines, restaurantes, bares de copas, espectáculos al aire libre… Las zonas más animadas son The Rocks y King´s Cross. El ambiente gay se concentra en Oxford Street y los locales más selectos (y caros) a lo largo del Harbourside.

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