Budapest subterráneo

Budapest debe su fama mundial, además de a sus bellos monumentos, a sus renombrados baños termales. En esta ciudad y sus alrededores encontramos más de cien fuentes termales. Sin embargo poca gente sabe de la existencia de otra riqueza natural que no está tan a la vista: las cuevas del subsuelo de Budapest, cuevas que fueron formadas por las mismas corrientes de agua subterránea que proveen los baños termales en la actualidad.

La mayoría de las cuevas fueron descubiertas a principios del siglo XX y al menos tres de estas cuevas están abiertas al público, demos un paseo subterráneo por ellas:

  • Cueva Pálvölgyi
    Fue descubierta en 1904 durante unas excavaciones. Los espeleólogos hallaron pasajes de más de un kilómetro de longitud adornados por hermosas formaciones de estalagmitas. En 1927, tras las pertinentes labores de iluminación, fue abiuerta al público. Sin embargo, todavía no se había explorado la cueva en toda su extensión. Hoy sabemos que sus cavidades superan los 18 kilómetros, lo que hace de ella la segunda más grande de Hungría. Para entrar en la cueva se recomienda ir bien abrigado ya que la temperatura media ronda los 6 ºC. La visita dura menos de una hora.

  • Cueva Szemlhegyi
    No se encuentra lejos de la anterior. Esta gruta es algo más pequeña pero totalmente diferente. Su entrada fue descubierta en 1930 durante unos trabajos de edificación. Fue rápidamente explorada.  Sus paredes son altas y están pintadas y adornadas con minerales cuya formación ha tenido curiosos resultados, con formaciones semjantes a coliflores o racimos de uva. No en vano a este lugar le llaman el jardín subterráneo de Budapest.
  • Cueva del castillo de Buda
    En las inmediaciones de la iglesia de San Matías, en pleno barrio de Buda. Es formación natural que fue en parte excavada artificialmente para usarla como refugio antiaéreo durante la guerra. Los que entren aquí comprobarán el dudoso gusto con el que se ha decorado la cueva (pintura rupestres “copiadas” de otras cuevas, escultura modernas…). Y como guinda la Sala del Miedo, una cavidad completamente a oscuras de la que solo se puede salir siguiendo un fino cordel que cuelga de la pared, un trayecto que se puede hacer realmente largo y poco agradable.
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