Aitzkomendi: brujas y dólmenes vascos

En la tradición vasca piedras y brujas se explican mutuamente. Ambas son herederas de una religión ancestral que se mantiene en las costumbres y las formas de vida. Los dólmenes simbolizan perfectamente esta convivencia entre el pasado y el presente, atribuidos por las viejas leyendas a las hechiceras que, volando en sus escobas durante los akelarres, dejaban caer desde el aire esas enormes piedras. Ahora sabemos cual es el origen de estas construcciones funerarias del Neolítico.

El sepulcro megalítico de Aitzkomendi, en la localidad alavesa de Eguilaz, parece dispuesto en una especie de anfiteatro natural. Un gran túmulo se abre en semicírculo alrededor de diez grandes losas verticales que a su vez sostienen una enorme piedra de diez toneladas de peso.

Aitzkomendi significa en euskera “monte de piedra y tierra” y fue descubierto en 1831 por unos obreros que excavaron el monte en busca de piedra para la construcción. En su interior encontraron restos humanos y algunos fragmentos de cerámica. Es el primer testimonio de dólmen hallado en estas tierras.

Estamos ante uno de los más impresionantes testimonios prehistóricos de la península ibérica. En Aitzkomendi tenemos la oprtunidad de poder detenernos y entender con calma la geometría megalítica. No se trata de una tosca gigantesca “mesa de piedra” como ahora se ve. En su día todo el conjunto se hallaba cubierto de tierra, un elemento fundamental que contenía la fuerza sagrada de los difuntos. Se trata en todo caso de una visión imponente en un paraje solitario y verde que nos transporta milenios atrás en el tiempo.

Este monumento megalítico está conservado con mucho mimo e incluso se expone una reproducción del interior del dólmen en el que se recrean la disposición del enterrado y su ajuar para viajar hacia la otra vida. Muchos más detalles sobre este lugar en concreto y el megalitismo vasco en general se pueden obtener en el Museo de Arqueología de Araba, en Vitoria.

Para llegar hasta este dolmen hay que desviarse de la N-1 que conecta Vitoria y Alsasua a la altura de Eguilaz. Una vez en el pueblo, basta con seguir las indicaciones o preguntar a alguno de sus habitantes. Es posible que todavía encontremos a alguien que nos diga que esas piedras están ahí porque las brujas las amontonaron en las puntas de las ruecas durante la noche.

Viajando por España las palabras clave son , , , , , .