Saint Moritz, el esquí con glamour

Saint Moritz es el centro por excelencia del invierno suizo: esquí, tiendas de lujo, elegantes cafeterías, paisajes impresionantes, spas de aguas termales y una intensa vida nocturna. Esta pequeña localidad alpina es el lugar preferido por los más ricos y famosos de todo el continente europeo para practicar el esquí y pasar unos días en la nieve. Es también, como imaginarás, uno de los lugares más caros de Suiza.

En realidad Saint Moritz está formada por dos localidades: Saint Moritz Bad, junto al lago, y Saint Moritz Dorf en la ladera de la montaña. Ambos son pueblos preciosos rodeados de montañas, bosques y lagos. Las cuatro grandes elevaciones de esta parte de los Alpes acogen hasta cinco centros diferentes para practicar esquí y snowboard. A algunas de ellas se puede llegar directamente a pie desde el pueblo. Hay todo tipos de pistas y para casi todos los niveles. Además, debido a su altitud, la nieve está garantizada durante la mayor parte del año.

Para ser un alocalidad tan pequeña sorprende la cantidad de tiendas de lujo que se agolpan en las calles de Saint Moritz. Aquí el glamour no acaba en las pistas de esquí. Los precios de estas tiendas, donde no falta ninguna de las marcas más prestigiosas, está a la altura del nivel de sus visitantes habituales. Para el viajero medio resultan prohibitivos.

Comer en Saint Moritz es algo más asequible. Hay una buena variedad de restaurantes de cocina internacional de todo tipo. En la mayoría de ellos podemos comer o cenar disfrutando de una fantástica vista de los valles y bosques alpinos. También abundan las cafeterías y bares de copas. La noche de Saint Moritz es muy animada y los clubes suelen llenarse de gente que busca pasar un rato divertido tras un día esquiando.

Una actividad muy recomendable en este pueblo es montarse en el Glaciar Express, un tren que presume de er “el más lento del mundo”. Esto no es relevante porque el verdadero interés de los que se suben en sus vagones es contemplar los espectaculares paisajes de la zona. El trayecto completo dura más de siete horas desde su punto de partida en Zermatt hasta Saint Moritz, aunque no es necesario hacer todo el recorrido para llevarnos una preciosa impresión de estas montañas. Su construcción a través de desfiladeros, bosques y acantilados supuso una verdadera hazaña de ingeniería.

El Glacier Express, cuya última parada es Saint Moritz está siempre atestado de turistas pegados a sus ventanales panorámicos, por lo que conviene reservar los billetes con mucha antelación.

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