Una escapada a Glasgow

En las últimas dos décadas años la ciudad escocesa de Glasgow ha experimentado un gran cambio. De estar volcada íntegramente en las actividades industriales pesadas, astilleros principalmente, ha pasado a ser un centro de servicios dedicado a la tecnología de la información y, por supuesto, al turismo.

Así que la gris Glasgow de los ochenta no tiene nada que ver con la ciudad actual. Antes el centro de Glasgow se consideraba inseguro pero hoy, gracias a una transformació nradical se ha convertido en un lugar ideal para el paseo a cualquier hora, uno de los centros urbanos más seguros del Reino Unido.

Las tiendas y calles comerciales han poblado el centro y la cultura del ocio se ha instalado aquí. Hoy, el viejo Glasgow es un lugar vivo, divertido y muy hospitalario.

Los orígenes de Glasgow se remontan al siglo VI, cuando el misionero cristiano Kentigern fundó un monasterio en la desembocaba del río Clyde. Será con la llegada de la revolución industrial cuando la ciudad experimente su mayor crecimiento, con la llegada incesante de inmigrantes irlandeses. En el siglo XIX fue el mayor centro de construcción de barcos del mundo.

El West End de Glasgow es la zona de moda de la ciudad, es el centro de actividad de muchos de los artistas, estudiantes y periodistas que viven o trabajan en la región de Strathclyde. Aquí se ubica la Universidad y el Jardín Botánico. En el entramado de calles del barrio de Merchant City proliferan los bares, restaurantes, galerías de arte, cafés, tiendas y centros comerciales.

Fuera de la ciudad hay numerosos parques y zonas verdes que merecen una visita. Entre ellas cabe destacar la excursión al Loch Lomond, el lago más grande de Escocia, y el monte Ben Lomond. Diversos buses conectan estos lugares con el centro de la ciudad, partiendo de Buchanan Street. SI preferimos el mar, desde el puerto salen diariamente varios ferrys a las islas cercanas, especialmente a Arran.

Otra de las cosas por las que Glasgow es famosa es por sus numerosos pubs, la mayor parte de ellas conservados con el sabor más tradicional. Los mejores están en el centro de la ciudad y en el West End. Para completar una visita perfectamente escocesa hay que probar el Irn Bru, la versión local del famoso fish and chips inglés. Por último, no hay que pasar por alto que estamos en la tierra del whisky. ¿Qué mejor ocasión para degustarlo que en la barra de algún auténtico pub del centro?

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