Por las tierras del Tokaj

El noroeste de Hungría no es la región más visitada del país, y sin embargo se trata de una de las más bellas y mejor preservadas: bosques interminables, ríos, montañas y pueblos encantadores. Además, aquí se encuentran las colinas vinícolas en las que, desde hace siglos, se produce uno de los vinos más apreciados del mundo: el Tokaj.

 El nacimiento del vino Tokaj (o Tokaji) se asocia a la figura de la condesa húngara Susana Lorántffy, la esposa de Jorge Rákóczi I, que en el siglo XVI era el señor de vastas tierras y viñedos. La condesa se ocupaba de mantener estas posesiones y de sus siervos aprendió el cuidado y las atenciones que merecían los cultivos vitivinícolas.

Cuenta la tradición, siempre adornada por el halo de la leyenda, que debido a las constantes guerras contra los turcos y germánicos, un año se tuvo que retrasar la cosecha unos meses,  hasta noviembre. Lo que parecía una contrariedad acabó convertida en un descubrimiento: las uva recogida resultó tener un extraordinario dulzor, el vino que se elaboró con ella, un delicioso néctar: el Tokaj.

El nombre de esta región es Tokaj-Hegyalja, en el condado de Borsod-Abaúj-Zemplén. Tokaj es, junto a la región del Alto Duero y de la isla del Pico en Portugal, las únicas regiones vinícolas del mundo que han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Aquí se extienden 7.000 hectáreas de viñedos.

El prestigio del Tokaj fue reconocido en toda Europa hasta después de la II Guerra Mundial. La época comunista supuso un deterioro en la calidad y reputación de estos vinos. Con la caída del Telón de Acero, en la década de los 90 comenzaron a hacerse mejoras en la región, tanto en los sistemas de cultivo como en el aspecto comercial, lo que llevó llamado “Renacimiento de Tokaj“. Hay actualmente unas 600 bodegas, 50 de las cuales producen todas las variedades.

Hay una vieja disputa sobre la paternidad de la invención del Tokaj. Los eslovacos reivindican que fueron ellos los primeros. Actualmente, mediante un acuerdo entre los gobiernos húngaro y eslovaco, se permite usar esta denominación también en Eslovaquia.

El sabor excelente de los vinos locales procede de las condiciones climáticas continentales, y sobre todo, del otoño caliente y seco, que posibilita a los granos madurar en los arbustos sin peligro de helar. Las montes del sur y del este  protegen los viñedos contra los vientos fríos que soplan desde el norte y de vez en cuando influyen al aumento de la humedad del aire.

La región se puede dividir en cinco zonas separadas, que difieren con sus microclimas. La capital de la región es Tokaj, una ciudad pequeña situada a la orilla del rio Bodrog, junto a su desembocadura a Tisza. Se puede llegar en coche o en tren desde Budapest, tras casi tres horas de trayecto.

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