Paseo por Tallinn, capital de Estonia

El pasado 1 de enero Estonia, miembro de la UE, se incorporó también a la zona euro, por lo que podemos visitar esta bella república báltica sin tener que cambiar de moneda. Un aliciente más que se suma a los múltiples atractivos de Estonia, como el de la inolvidable visita de Tallinn, su capital. 

El caracter de Tallinn es la suma de diversas influencias: danesa, rusa, alemana y sueca. Su casco antiguo, configurado en la época medieval cuando la cuidad formaba parte de la Liga Hanseática, está conservado impecablemente. La ciudad vieja se divide en dos bloques: la parte alta (Toompea), donde están las viejas residencias de la nobleza, y la parte baja, no menos elegante.

En la ciudad baja se sitúan algunas viejas iglesias y el Ayuntamiento, en cuya plaza se ubica la farmacia más antigua de Europa. En sus estrechas callejuelas hay gran cantidad de tiendas y talleres de artesanía, restaurantes y cafeterías, interesantes galerías de arte y pequeños hoteles. La atmósfera de la vieja ciudad medieval de Tallinn, la hace muy atractiva todos los amantes de la antigüedad, arte e historia.

En la ciudad alta destaca sobre los otros edificios la catedral ortodoxa de Alexander Nevsky, con sus cúpulas de cebolla y su ecléctico estilo arquitectónico. Su interior está ricamente decorado con mosaicos e iconos. En esta parte de la ciudad encontramos numerosos miradores con hermosas vistas de Tallinn.

Entre las visitas fuera del casco antiguo son especialmente reseñables el barrio de Kadriorg, con un parque y palacio construido por el zar ruso Pedro I, o la zona de Pirita, donde se aloja el museo etnográfico al aire libre de Rocca al Mare. Aquí está uno de los lugares más verdes de la capital, un inmenso parque al borde del mar donde se exhiben modelos de casas de madera típicas de las diferentes regiones del país. También se puede visitar el pintoresco barrio de Kalamaja, con sus viejas casas de madera o la terrible prisión de Patarei, hoy convertida en museo.

Antes de abandonar Tallinn es recomendable hacer algunas cosas, como comprar alguna prenda de lana típica de Estonia (tal vez en el mercadillo de Viru), probar el famoso chocolate estonio Kalev y por supuesto tomar una copa de Vana Tallinn, el licor nacional de alta graduación. También se encuentran aquí las famosas joyas con engarces de ámbar del Báltico y las inevitables matrioshkas (Rusia está muy cerca).

Tranquila y hospitalaria, Tallinn tiene más aire de ciudad de provincia que de capital de estado. Ideal para una escapada romántica o una visita fugaz.

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