Museo del Hermitage, San Petersburgo

 El Museo Hermitage se encuentra situado en el corazón de San Petersburgo, entre el paseo que discurre a lo largo del río Neva y la Plaza del Palacio. Además de ser el gran símbolo de la ciudad, es uno de los más museos más prestigiosos del Mundo, a la altura del mismísimo Louvre.

El Hermitage ocupa cinco edificios unidos (el Palacio de Invierno, el Teatro de Hermitage, el Hermitage Pequeño, el Hermitage Viejo y el Nuevo Hermitage) que forman un hermoso conjunto arquitectónico. El museo se formó con la colección privada que fueron adquiriendo los zares durante varios siglos.

Se considera que el museo nació oficialmente en 1764, cuando un comerciante alemán envió 225 cuadros a Catalina la Grande por el pago de unas deudas. Al recibirlos quiso que su galería no fuera superada por las colecciones de otros monarcas y comenzó a comprar casi todo lo que se vendía en subastas europeas. En 1917, con la llegada de la revolución, fue declarado Museo Estatal.

San Petersburgo es considerada la segunda capital de Rusia, además de la más europea. No en vano fue residencia de los zares, que se alojaron durante dos siglos en el Palacio de Invierno, integrado en el complejo de l´Hermitage. Destacan allí la iglesia palaciega, ejemplo del llamado “barroco ruso” y la majestuosa y mil veces fotografiada escalera principal. Los interiores de los salones son espectaculares, con el verde de la malaquita, el brillo de los dorados y el fulgor de la seda roja de los tapices.

La denominación de “Hermitage” (en francés, ermita) se debe a la emperatriz Catalina, ya que en principio se trataba de un espacio reservado solo para ella y su servidumbre. Era puyes un lugar de recogimiento y acceso restringido. Ahora visitan el Hermitage unas dos millones y medio personas cada año.

El Hermitage alberga numerosas obras de los maestros de renacimiento italiano: Giorgione, Simone Martín, Fra Angelico, Tiziano y Boticelli… Pero las perlas de la colección son dos cuadros de Leonardo da Vinci: la Madona Benois y la lacónica Madonna Litta. También destaca la colección de pintura flamenca, a la que los aristócratas rusos eran muy aficionados, y la larga colección de impresionistas franceses.

También aquí se encuentra la mayor colección de pintura española fuera de las fronteras de España. Obras de El Greco, Velázquez, Ribera, Zurbarán, Murillo y Goya que llegaron aquí en 1814, tras la caída del Imperio Napoleónico.

San Petersburgo y el Hermitage, imposible entender el museo sin la ciudad y al contrario. Un destino imprescindible para los amantes del arte y la cultura.

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