París: CIUDAD DE LA LUZ, RINCÓN DEL ARTE Y BOHEMIA

¿Quién no ha soñado alguna vez con pasear por las hermosas calles de la capital francesa o navegar por el Sena? París no sólo no defrauda sino que además tiene la capacidad de sorprender a sus visitantes y supera con creces todas las expectativas de quienes desean conocer esta ciudad. Existen multitud de ofertas, packs y vuelos low cost que facilitan viajar a una de las urbes con mayor encanto del mundo. El primer viaje a París no se olvida… porque allí todo es bonito y espectacular, decir lo contrario sería una grosería.

Su gran extensión provoca que todos los monumentos y museos que se deseen visitar se encuentren a una gran distancia, por lo que viajar en metro es de lo más recomendable. Si ésta es tu opción, no dudes en acudir al Louvre en este transporte, ya que su estación se asemeja a una de las salas del museo. Aún así, pasear por la superficie de la ciudad es uno de los mayores placeres.

Foto de la torre eiffel en paris de noche por neoweb001

Hacer un pack básico de visitas imprescindibles resulta muy difícil, ya que todo depende de los gustos de los protagonistas del viaje. La oferta de museos es increíble, sin embargo, el Louvre, museo por excelencia no sólo de la ciudad parisina sino también del mundo, merece una distinción especial. Resulta imposible su visita en un día por lo que si dispones de poco tiempo lo mejor es hacer una selección de las salas y obras que desees admirar. Es imposible no encontrarse con los flashes que rodean a algunas de las obras con más renombre: la victoria Samotracia, Código Hammurabi, Gioconda… así que no esperes poder deleitarte mucho tiempo delante de ellas, más bien al contrario, poder disfrutar de ellas se convierte en un auténtico juego de estrategia. A pesar de todo ello, lo mejor es perderse por la infinidad de salas que lo componen y descubrir con sorpresa los músicos que amenizan las visitas.

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Si eres un amante del arte, no puedes dejar de visitar el museo d` Orsay (paraíso de obras impresionistas), de Rodin (resulta inolvidable pasear por sus amplios jardines y admirar las esculturas escondidas entre gigantescos árboles), Historia Natural, Museo de Estudios Árabes e incluso el Museo del Erotismo… Existe un pase para poder visitarlos todos ellos durante unos días, si tienes pensado acudir a varios lo más recomendable es adquirir uno de ellos en cualquiera de sus taquillas.

Visitas exteriores:

Visitar París y no visitar Notre Dame supone perderse el encuentro con una de las mayores obras arquitectónicas del mundo. Resulta estremecedor cruzar el Sena y encontrarse con esta joya, y como todo en esta ciudad rodeada de miles de turistas. Tan imprescindible como visitar su interior es subir a sus torres (el pase de los museos sirve también como entrada ) y admirar no sólo la bella ciudad que se desliza bajo nuestros ojos, sino las gárgolas y quimeras que decoran cada uno de sus rincones… y tal vez encontrar escondido en el campanario a Quasimodo.

Foto de Notre Dame en paris realizada por Lolo_ en flickr

Cerca de Notre Dame se encuentra el Barrio Latino, inundado por restaurantes de todas las nacionalidades y conformado por pequeñas y pintorescas callejuelas. Es un buen recurso para un momento de hambre.

La torre Eiffel: símbolo parisino por autonomasia… comenzada a construir en 1887 con motivo de la Exposición Universal que rememoraba el centenario de la Revolución Francesa. Los más deportistas pueden subir por las escaleras (1660 escalones) y en el caso de la humanidad con capacidad deportiva limitada, lo mejor es utilizar los ascensores que tienen paradas en el primer y segundo piso. Abstenerse personas con vértigo.

El Arco del Triunfo y los Campos Elíseos: el primero está situado en la Plaza de la Estrella y es en ella donde desembocan grandes y espaciosas avenidas, como la de los Campos Elíseos. Si resulta impresionante ver esta avenida en la emisión de la última etapa del Tour de Francia, pasear por ella duplica cualquier sensación, porque en París todo es a lo grande.

Montmatre: se encuentra situado en la zona norte de París, es un barrio con encanto y entidad propia. Es imposible no sucumbir a su belleza y encanto, y sentarse desde las escaleras de la preciosa Sacre Cour y sentir que el tiempo se detiene en ese mismo instante. Seguramente, buscarás el Moulin Rouge ( Molino Rojo), símbolo emblemático de la noche parisina.

París es mucho más que esta breve descripción, lo mejor de París es que lo construyes tú.

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